En la película El graduado, de 1967, el personaje de Dustin Hoffman conducía uno. Cuando se rodó, aquel era un modelo prácticamente nuevo, pero los productores debieron de ver en él, en su estética exquisita, rabiosamente italiana, una metáfora. Si lo piensas, no es casual que, en la época del Ford Mustang, el Chevrolet Camaro o el Dodge Charger, aquel film sobre el desencanto y los límites del sueño americano estuviera ‘protagonizado’ por un Alfa Romeo Spider, ‘la cosa más bella bajo el sol’, que venía del otro lado del océano. Sí, tal era su poder de fascinación que así se le llamaba entonces, gracias a una exitosa campaña de publicidad de la marca.

Este descapotable con legiones de fans debutó en 1966. Pero su nacimiento no fue para nada plácido. Debía sustituir al exitosísimo Giulietta Spider creado por Pininfarina, que luego se llamó Giulia Spider. Y, en principio, el encargo recayó en otra gran casa carrocera, Bertone, que creó el GTC.

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Sin embargo, este roadster no satisfizo a los ejecutivos de Alfa Romeo, quienes, tras apenas un año de producción, lo descontinuaron y volvieron a acercarse a Pininfarina. Estos llevaban desde mediados de los 50 creando prototipos para la propia Alfa con el nombre de Super Flow, que, por varias razones, nunca habían llegado a la cadena de producción. Pero, ante estas circunstancias excepcionales, recibió la luz verde.

El estudio de diseño tenía experiencia de sobra con este tipo de coches: ya habían imaginado el Lancia Aurelia B24, conocido también como uno de los más bonitos de la historia, y el propio Giulietta Spider. Así que se pusieron manos a la obra enseguida, con el fundador, Battista Pininfarina, al frente de las operaciones. Y, en marzo de 1966, en el Salón de Ginebra, nació esta maravilla de formas fluidas y redondeadas. El último coche en el que trabajó el mítico Battista, su último legado al mundo, pues murió unas semanas después. (Por cierto, Bertone se ‘vengó’ de la humillación presentando en ese mismo evento otro modelo legendario, el Lamborghini Miura).

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Pero aun hubo más problemas. Si te suena el nombre Duetto ligado a este coche, es porque así iba a llamarse. De hecho, surgió de un concurso en el que la marca animaba a sus seguidores a encontrarle uno. En los más de 100.000 sobres que se recibieron, los más votados fueron Pinin y Pininfarina, claro, porque la gente deseaba homenajear al fallecido empresario. Pero Alfa Romeo eligió la tercera opción, que era Duetto. Y casi 200 automóviles llegaron a salir de fábrica con esa denominación… hasta que una empresa de bollos (hoy desaparecida) la denunció por violar el copyright de uno de sus productos. Y ganó. Así, el tan esperado spider acabó siendo nada más que Spider 1600.

Los números de la belleza

El número, claro está, respondía a que montaba un bloque de 1.6 litros que erogaba 109 CV. Una barbaridad para el momento y para una máquina que pesaba menos de 1.000 kg. Estaba asociado a una transmisión manual de cinco marchas, y también contaba con discos de freno y suspensión delantera independiente. Aunque, visto su éxito pronto llegaron otras variantes. En 1967, la 1750 Spider Veloce, con un motor cuya cilindrada ya puedes imaginarte, y que era capaz de desarrollar 118 CV. Y, un año más tarde, la 1300 Junior, de 89 CV.

Alfa Romeo Spider Serie 2

No obstante, esta primera generación, con la zaga alargada, duró poco. Y, en 1970 se le dio el cambio estético más importante que viviría en toda su historia. Una trasera tipo kammback, con la que se ganó el simpático apelativo de Spider ‘Coda Tronca’, o ‘Cola Cortada’. Para algunos, un atentado contra el pobre Battista que mutilaba su belleza para siempre, mientras que para otros la afianzaba aún más. Se unió entonces a las versiones ya existentes una Spider 2000, que inicialmente tuvo 132 CV, aunque luego perdió varios por culpa de las crisis del petróleo. Por lo demás, los años 70 fueron un caos de versiones que entraban, se iban, volvían…

Hasta que, en 1983, se presentó la tercera serie, o generación del Alfa Romeo Spider. Tampoco es que los cambios estéticos fueran mayúsculos, pero sí ganó un alerón negro y unas nuevas luces traseras, así como paragolpes de caucho. Y a los puristas aquello no les gustó nada (aunque, por lo que sabemos, a Lady Gaga, sí). De hecho, aun hoy es la que más indignación genera. Y eso, a pesar de que con ella llegó la única versión Quadrifoglio Verde. Tenía, es verdad, la misma mecánica e idéntica potencia que la 2000 Spider Veloce, pero su estética era más vitaminada, con nuevo frontal y faldones laterales, además de una capota rígida.

Alfa Romeo Spider Lady Gaga Eddie Irvine

No es de extrañar que los elementos conflictivos desaparecieran en su última reencarnación, la de 1989, que volvió a las líneas puras de antaño. Pero los años 90 ya no eran lugar para este vehículo concebido allá por los 50, y pronto eso se hizo evidente.

Así que, en 1993, tras casi 30 años de vida, la cosa más bella bajo el sol dejó de venderse para convertirse automáticamente en un clásico. Aunque hay que explicar que el eslogan, en su forma original italiana (‘la più bella sotto il sole’), era algo menos ambicioso de lo que en otro países nos figuramos: solamente quería decir que era el coche más bonito. Porque, en ese idioma, la palabra coche (‘macchina’) es femenina. Pero qué más da: las leyendas tienen sus propias reglas. Y, sin duda, el Alfa Romeo Spider es ya una leyenda.

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