El Mercedes 300 SLR Coupe Uhlenhaut sigue siendo el coche subastado más caro de todos los tiempos, vendido por 135 millones de euros (142 millones de dólares) en 2022. Pero, sunque no llegue ni de lejos a esa cifra, los 42.905.000 de dólares que alguien ha pagado por un Shelby Daytona Coupe subastado tampoco están mal.
Se trata de una unidad de 1964 y ostenta ahora el récord del automóvil estadounidense más caro jamás vendido. Sólo se fabricaron seis unidades y esta en particular se subastó en Monterey en la casa de subastas Gooding Christie's, superando con creces la estimación previa a la subasta de más de 25 millones de dólares.
Carroll Shelby concibió el Daytona Coupe con un único objetivo en mente: derrotar a Ferrari, que por aquel entonces dominaba las carreras de deportivos europeos. El punto de partida fue un AC Ace británico, al que Shelby equipó con un motor V8 de bloque pequeño para crear el Cobra, inicialmente como roadster. La variante cerrada llegó más tarde, cuando se hizo evidente que para vencer al 250 GTO se necesitaba una carrocería que cortara el aire en lugar de desviarlo.
El Shelby Daytona Coupe subastado por 42,9 millones corresponde al chasis CSX2300. Fue el primer Daytona Coupe fabricado y debutó en competición en la última prueba del Campeonato FIA GT de 1964. Ganó dos etapas durante la prueba y posteriormente compitió en las 24 Horas de Le Mans, donde lideró la carrera hasta que sufrió una rotura del cigüeñal.
En 1965, el Shelby compitió en Daytona, Sebring, los 1000 Kilómetros de Nürburgring y en las 12 Horas de Reims. No ganó ninguna carrera ese año, pero contribuyó a que Shelby American se alzara con el Campeonato Mundial de Fabricantes de la FIA de 1965. Al año siguiente, se vendió a un coleccionista de Pensilvania y luego se exportó a Japón, donde compitió en varias ocasiones, incluyendo el Gran Premio de Japón de 1966.
Posteriormente, el coche se veidió al propio Carroll Shelby quien lo restauró minuciosamente. Desde finales de los 90, pasó por varias manos más antes de llegar a Larry Bowman, quien lo conservó durante más de dos décadas.









