Stellantis y CATL ultiman la construcción de una planta para producir baterías en Figueruelas, Zaragoza, en lo que será uno de los centros industriales más importantes para el futuro del coche eléctrico en España. Se prevé que esta gigafactoría, gestionada por la empresa conjunta Contemporary Star Energy, contrate alrededor de 4.000 empleados españoles y menos chinos.
Se estima que la fábrica de baterías se ponga en marcha a finales de este año y que produzca un millón de unidades anuales de tipo LFP cuando alcance su máximo rendimiento, a partir de 2028. La instalación cuenta con una inversión de 4.100 millones de euros, de los que 300 millones proceden de fondos europeos a través del PERTE del Vehículo Eléctrico y Conectado. Ocupará una superficie de casi 370.000 metros cuadrados.
La planta de Stellantis y CATL contará con 4.000 empleados españoles y menos chinos

Según ha informado la compañía a Europa Press, la gigafactoría contará con unos 4.000 empleados locales cuando inicie su actividad. A ellos se sumarán alrededor de 800 trabajadores chinos durante la fase de construcción y puesta en marcha, lo cual refleja la envergadura del proyecto, pero también la dependencia europea del conocimiento chino sobre baterías.
La elección de Figueruelas no es casualidad. La localidad zaragozana es uno de los centros industriales más importantes de Stellantis en España, de donde salen modelos clave para la compañía, como el Opel Corsa, el Peugeot 208 y el Lancia Ypsilon, tanto en versiones de combustión como electrificadas.
Oportunidad para España, con un pero
La nueva planta garantizará el suministro de baterías a los futuros modelos eléctricos del grupo, en un movimiento de Stellantis para hacer vehículos más competitivos para España y el resto de Europa en segmentos de volumen donde el precio sigue siendo la principal barrera. Para ello, es fundamental fabricar baterías cerca de los centros donde se producen los automóviles para bajar costes.
La fábrica de baterías de Stellantis y CATL en Figueruelas representa una oportunidad para España, aunque con alguna letra pequeña. Por un lado, genera empleo, refuerza la zona como núcleo industrial y permite consolidad al país como un polo europeo del vehículo eléctrico, lo que hará que más modelos se fabriquen aquí. Pero, por otro lado, si la aportación de España se queda solamente en el suelo, ayudas ensamblaje, buena parte del valor añadido seguirá quedándose fuera.









