Hoy no es una fecha cualquiera para Seat. Incluso para la historia de España. Hoy se cumplen 48 años de final del Seat 600. Fue un 3 de agosto, pero de 1973, cuando se dejó de fabricar el mítico modelo español, después de 16 años ininterrumpidos en los que se mantuvo en producción. 794.406 unidades salieron de las instalaciones de la Zona Franca de Barcelona y más de 18.200 del Seat 800, la versión de cuatro puertas.

El Seat 600 forma parte de la historia de España, no solo automovilística, sino incluso general. Igual que otros vehículos en otros países, como el Citroën 2 CV en Francia, el Fiat 500 en Italia o el Volkswagen Escarabajo en Alemania, El 600 fue el automóvil que motorizó la sociedad española y dio el pistoletazo de salida a la movilidad. Nada sería igual después del Seílla.

48 años del final del 600: el mito español

El Seat 600 estaba basado en el idéntico modelo producido por Fiat, como ocurría con todos los vehículos de Seat en la época, y hasta los años ochenta. Medía menos de 3,30 metros de longitud, una cifra ridícula para los tiempos actuales, y pesaba entre 585 y 615 kg, según versiones. Su precio era de unas 63.000 pesetas, casi 380 euros, pero una cantidad importante en aquella época.

48 años final producción 600

Las primeras versiones del 600 que salieron de fábrica en 1957 presentaban un diseño con puertas de apertura suicida, aunque más tarde se sustituyeron por otras con apertura batiente normal. A lo largo de sus 16 años de producción, hubo cuatro versiones diferentes: 600 Normal, Seat 600 D (prueba), 600 E y 600 L-Especial, así como otras dos versiones especiales, como el 600 descapotable y una variante comercial.

Hasta 28 CV, 115 km/h y propulsión trasera

 

El 600 montaba un motor de gasolina de cuatro cilindros con carburador vertical monocuerpo y 622 centímetros cúbicos que entregaba 18, 21,5 y 24,5 CV, según la versión. El 600 L-Especial desarrollaba 28 CV en el final de su vida comercial. Por su parte, el Seat 800, con motor de 767 centímetros cúbicos, declaraba 25 y hasta 28 CV.

El utilitario español era un ‘todo atrás’. Tenía el motor ubicado encima del eje trasero y en posición longitudinal y la potencia era transferida a las ruedas traseras, mediante un cambio manual de cuatro velocidades. Contaba con suspensión independiente en ambos ejes y frenos de tambor. En función de la potencia, alcanzaba una velocidad máxima entre 95 y 115 km/h y consumía unos 10 l/100km en ciudad y 6,5l/100 km en carretera.

Al estar el motor colocado atrás, el maletero estaba delante, pero era muy pequeño, apenas 68,5 litros. Más o menos, lo que sería el espacio del doble fondo del maletero de cualquier coche actual. Dentro cabían cuatro pasajeros, aunque todo sabemos que, en realidad, podían viajar más personas. El Seat 800 ofrecía algo más de espacio y practicidad. La autonomía era de unos 400 km.

“Naciste príncipe, mueres rey”

pancarta seat 600 “Naciste príncipe, mueres rey”

En 1973 terminó la vida del Seat 600, que dejó paso a un modelo más moderno y adaptado a las necesidades de los españoles, el Seat 133, aunque el 127 también acabaría ocupando su lugar. “Naciste príncipe, mueres rey”, así lo despidieron los empleados de la fábrica de Barcelona con una pancarta.

Un coche histórico que vino a un mundo en blanco y negro y se despidió cuando el color comenzaba a teñir los televisores de algunos hogares y también el de la propia sociedad que, dentro de poco, en dos años, se prepararía para un cambio radical con la llegada de la Democracia.

48 años final producción 600

Fotos: Seat y Seat Históricos

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