El Renault Clio V6 es, sin duda, uno de los modelos más laureados de la historia de Renault. Una auténtica locura de otra época que a día de hoy parece improbable, cuando no imposible, veamos replicada. Su historia es conocida de sobra, o al menos eso pensábamos, porque sus orígenes son todavía más inesperados si cabe: el proyecto original del modelo era un Twingo con motor de Ferrari.

PRUEBA: Renault Clio V6 Fase 2

Todo comenzó con Axel Breun, diseñador del Clio V6, que en los años 90 estaba completamente enamorado del Twingo de la época, pero pensaba que era una pena que el motor que montaba fuera tan decepcionante y no estuviera a la altura del resto del modelo.

Por eso se planteó montarle un bloque con más pegada. La primera opción fue el de un Daihatsu Charade GTTi, pero problemas con la electrónica hicieron que fuera imposible llevar la operación a buen puerto.

Para simplificar las cosas, decidió buscar un coche que tuviera un chasis con una distancia entre ejes muy similar, cuando no idéntica a la del Twingo, lo que debería facilitar el proceso. El francés contaba con una batalla de 2.345 milímetros y, tras mucho buscar, encontró un modelo con una de 2.340 mm: el Ferrari 308.

Además, contaba con un chasis independiente, así que básicamente se podía separar la carrocería y montar cualquier otra, incluida la del urbanita francés. Se hizo con dos réplicas a la misma escala de ambos modelos y bingo, encajaban perfectamente, por que además la diferencia de ancho de vías entre ambos era prácticamente inexistente.

Hablando con un colega, éste le dijo que era capaz de fabricarlo siempre que Breun le llevara las partes. Lo primero que consiguió fue la carrocería del Twingo… pero aunque estuvo cerca de hacerse con el chasis del Ferrari, su presupuesto (recordemos que era un proyecto personal) no era ilimitado, así que nunca llegó a hacerse realidad.

Renault Clio V6 Twingo motor Ferrari

El deportivo Twingo quedó, a priori, en agua de borrajas, pero Breun dejó sus diseños del proyecto en la pared de detrás de su mesa, lo que hizo que mucha gente de la marca francesa las viera. Así, cuando empezó a rondar la idea de lanzar un proyecto para reforzar la imagen del Clio, a mucha gente se le vino a la cabeza el Twingo con motor central.

Ese fue el germen del Clio V6, para el que lógicamente hubo inspiración en el Renault 5 Turbo, aunque se buscó ir más allá y crear un diseño que integrara también las puertas del modelo desde el principio, para transmitir una mayor sensación de cohesión.

Poco a poco se fue perfilando el proyecto hasta dar como resultado uno de los Renault más famosos de la historia, que debe su existencia a la locura de uno de sus diseñadores que quiso montar un motor de deportivo en uno de los utilitarios más peculiares que ha existido.

Imágenes: Axel Breun

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