PRUEBA: Mercedes GLC Coupé

Prueba Mercedes GLC Coupé

Fue una noticia que recibí con los brazos abiertos, no tanto el cambio de nomenclatura: Mercedes lanzará 11 nuevos modelos hasta 2020. Como apasionado de los coches que soy, siempre es bienvenido un nuevo vehículo que poder ver, sentir y por qué no admirar y disfrutar. Estas sensaciones son las que he percibido al probar el Mercedes GLC Coupé, el nuevo SUV coupé que entra en el mercado con cualidades más que suficientes para triunfar.

Mercedes-Benz GLC Coupé (C253), Press Test Drive Turin 2016

Ha tomado como base el Mercedes GLC, pero a diferencia de éste, su techo es descendente, característica que lo asemeja estéticamente al GLE Coupé (ver prueba Mercedes GLE Coupé). De hecho, cuesta diferenciarlo con el grande de la familia de los SUV coupé, y es que tarea ardua hasta para algún detective de alta talla. Y precisamente talla es lo que le sobra, porque sus 4,73 metros de longitud, 1,89 de anchura y 1,60 de altura -más largo, igual de ancho y más bajo que el GLC- hacen que la presencia del todocamino sea brutal. Hipnótica es su parrilla de efecto diamante con una sola lama, pero aún más su techo descendente.

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Dentro no hay nada que me llame la atención por ser novedad. Porta el mismo diseño que su ‘homólogo’, materiales de primera, excelentes ajustes y una calidad percibida de sobresaliente. Desde unos comodísimos asientos que recogen la mar de bien mi cuerpo observo la poderosa consola central que puede dar la sensación de restar espacio en la primera fila, aunque ni por ella ni por el techo, que es más bajo que en el GLC (ver prueba Mercedes GLC), la extensión se resiente. Sí lo hace en los asientos traseros, obviamente, y también en el maletero, que cubica 50 litros menos, con lo que suma 500. Las plazas posteriores, cuyo acceso es algo dificultoso por la trayectoria del techo, tienen un espacio correcto para las piernas, justo para las hombros y más modesto para la cabeza -personas de más de 1,80 m rozan con él-.

Mercedes-Benz GLC Coupé (C253), Press Test Drive Turin 2016

En mi bolsillo tengo la llave de la unidad de pruebas: un Mercedes GLC 350 d 4MATIC Coupé. Se trata de la versión diésel más potente de la gama gracias a su motor V6 3.0 capaz de rendir 258 CV y de brindar un par de 620 Nm, cifras que le permiten acelerar de 0 a 100 km/h en 6,2 segundos. Destaca por su fuerza tanto en bajas como en altas, y por su humilde rumorosidad, que invita a circular relajado, aunque no puede esconder su espíritu deportivo cuando mi pie derecho presiona con ganas el acelerador. Su empuje es brutal y sus 1.915 kilogramos pasan desapercibidos por las carreteras del norte de Italia, que son las afortunadas de ‘sostener’ el nuevo SUV coupé de Mercedes.

En los virajes compruebo que la dirección es más directa y que su tren de rodaje deportivo, que es de serie, está realmente bien afinado. Los modos Eco y Confort son perfectos para circular por ciudad o carreteras bacheadas, pero no para devorar curvas por los movimientos de su carrocería. Para eso están el Sport y el Sport +, que mantienen el vehículo firme y sin oscilaciones gracias a la suspensión opcional ‘Dynamic Body Control‘. Es mecánica, regulable en cada una de las ruedas y permite reducir la altura del tren en 15 milímetros. Asimismo, si se lo pedimos a través del botón del ‘Dynamic Select’, los amortiguadores se vuelven más rígidos, permitiendo un paso por curva bastante ágil y rápido. Asimismo, en los modos más deportivos, el cambio automático 9G-TRONIC, que es de serie, es demasiado brusco, por lo que selecciono cualquiera de los otros dos para amansarlo cuando creo que mi cuerpo ha quemado demasiada adrenalina.

Mercedes-Benz GLC Coupé (C253), Press Test Drive Turin 2016

Tras probar el Mercedes GLC Coupé puedo aseverar que la compañía de la estrella ha creado un SUV que puede mirar por encima del hombro a fortísimos rivales como el Jaguar F-Pace o el BMW X4. Su imagen impresiona a la vez que gusta y brinda al conductor una conducción tranquila y sosegada, hasta que le exiges nervio, que como buen V6 turbo te lo da sin rechistar. Harina de otro costal es su precio, y es que los 64.550 euros que cuesta superan los 61.750 del X4 xDrive30d, los 61.600 del Jaguar F-Pace 3.0 TDV6, con 42 CV más y hasta los 63.180 del Porsche Macan.

Prueba Mercedes GLC Coupé

A destacarA mejorar
Diseño exteriorEspacio para la cabeza en las plazas traseras
Suspensión con el Dynamic Body ControlPrecio frente a rivales
Respuesta motor
Ficha técnica Mercedes GLC 350 d 4MATIC Coupé
MotorCilindrada2.987 cc
Cilindros6 cilindros en V
Potencia máxima258 CV / 3.400 rpm
Par máximo600 Nm / 1600-2400 rpm
TransmisiónCaja de cambiosAutomática, 9 velocidades
TracciónTotal
SuspensiónDelanteraParalelogramo deformable / Resorte helicoidal / Barra estabilizadora
TraseraParalelogramo deformable / Resorte helicoidal / Barra estabilizadora
DimensionesLongitud4.732 mm
Anchura1.890 mm
Altura1.602 mm
Distancia entre ejes2.873 mm
AlimentaciónTipo de alimentaciónInyección directa por conducto común / Turbo geometría variable / Intercooler
PesoPeso1.915 kilogramos
PrestacionesVelocidad máxima238 km/h
Aceleración 0-100 km/h6,2 seg
ConsumosUrbano6,9 l/100 km
Extraurbano5,4 l/100 km
Combinado6,0 l/100 km
EmisionesEmisión CO2161 g/km (Euro VI)
PrecioPrecio oficial64.550 euros

1 Comentario

  1. EL diseño del coche es fantástico, pero el mercedes glc coupe tiene problemas de ruido, un ruido alterno que aparece al cabo de unos 8000km acumulados. El ruido solo se oye a partir de unos 40km de conducción, pero es un ruido fuerte de tipo zumbido. En los concesionarios hay muchos coches con este problema, no tiene solución de momento. En los foros hay mucha gente quejándose, sobre todo por la falta de solución por parte de mercedes. Hablamos de un coche Premium, de una marca Premium, de precio Premium…

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