SUV hay muchos, pero que hayan conseguido definir a una marca por sí misma y lo que es más representativo, vender 4,5 millones de unidades en sus poco más de 10 años de vida, no hay tantas. Eso es precisamente lo que ha conseguido el protagonista de esta prueba del Mazda CX-5 2026, que alcanza su tercera entrega envuelta en un mar de novedades, pero dejando un aspecto clave intacto: la calidad percibida en su conjunto.

Y es que tan sólidas han sido las ventas del CX-5 a lo largo de su historia que parecía que el tiempo no pasaba por él, cuando en realidad sí lo hacía. La cada vez mayor competencia y la masiva llegada de fabricantes chinos han obligado a la firma japonesa a acelerar su nueva entrega, la misma que ya está disponible en los concesionarios por un precio más que ajustado teniendo en cuenta sus aspiraciones premium.

Entrando en materia, hablamos de un SUV medio que crece en tamaño alcanzando ahora los 4,69 m de largo por 1,86 m de ancho y 1.69 metros de alto, cotas que acompaña de una distancia entre ejes de nada menos que 2.81 que implican 11 cm más que antes.

En lo que a estética se refiere, Mazda parece haber aplicado el concepto alemán en el que la sensación de continuidad visual es elevada cuando, en realidad, sí hay un ejercicio de diseño muy profundo que se ve en detalles como su frontal, más afilado, que gana en presencia gracias a una de la parrilla más grande y que mantiene este aspecto de ala en sus extremos para, ahora, fusionarse con unos pilotos delanteros LED dobles más estilizados.

También vemos unos pasos de rueda musculosos que pueden albergar llantas de hasta 19 pulgadas. La zaga más redondeada y voluminosa. En ella se mantienen rasgos del pasado, como el diseño de las luces traseras, que ahora se extienden por todo el portón quedando segmentadas por el propio nombre de la marca en el medio, solución que aporta también distinción.

El conjunto se completa con unas barras de techo que aportan practicidad o con una paleta de colores compuesta por varias tonalidades en los que, como siempre, sobresale el característico color rojo Crystal Soul. En cuanto al equipamiento, la gama se estructura en los niveles Prime-Line, Centre-Line, Exclusive-Line y Homura, todos muy cargados y con soluciones muy modernas que te enseñamos en el interior.

Mucho espacio y calidad elevada en el interior

Pasamos al interior del Mazda CX-5 2026. Es en el puesto de conducción donde más se percibe esa evolución antes mencionada. Con un diseño horizontal, el salpicadero gana en presencia digital gracias al cuadro de instrumentos de 10,25 pulgadas completamente configurable y con la información clara en el que además y dependiendo del acabado se puede complementar con un HUD proyectado en el parabrisas.

Sin embargo, el foco central de este puesto de conducción se lo lleva el nuevo monitor central que puede tener dos tamaños: 12,9 o 15,6 pulgadas en función del nivel. Una pantalla que es similar a la que ya vimos en el Mazda 6e (prueba) y que destaca no solo por su fluidez sino también porque aglutina todas las funciones del vehículo, incluyendo la climatización.

Desde el primer encuentro, resulta intuitiva. Además, que su sistema operativo esté basado en Android Automotive le hace ganar varios puntos, al tiempo que nos permite integrar todos los servicios de Google, desde Maps hasta Store, así como otras aplicaciones de externos tipo Youtube o Spotify, entre otros.

En cuanto a la calidad percibida, nada que reprochar a un conjunto que está más cerca de los modelos premium que de los generalistas. Así, se percibe en una elección de materiales acertada, con tapizados como el cuero u otras inserciones en aluminio, e incluso con el confort de los asientos, envolventes y con diferentes funciones tanto de calefacción y ventilación.

Pero, si hablamos de confort, la zona trasera sale ganando, gracias al incremento de batalla, siendo una de las más amplias y cómodas de la categoría. Cabe destacar el ángulo de apertura de la puerta, de casi 90º, con el que no solo se facilita la entrada de personas aquí, sino también de sillas infantiles u otros bultos. En segundo lugar, una vez sentados, solo hace falta ver el hueco para las piernas del que disponemos, gigantesco y que permiten a personas de 1,90 acomodarse sin problemas.

En este sentido, también destaca la ganancia de 3 cm en altura que nos permite tener más hueco en dicha cota, incluso aunque montemos un techo solar, que por cierto es panorámico y aporta mucha luminosidad. En lo que a elementos de confort se refiere, tenemos salidas de aire, tomas USB y varios lugares para depositar botellas.

El maletero, por su parte, gana 61 litros llegando a los 583 litros y situándose ahora ya sí a la par de los que son sus principales rivales. En caso de necesitar más se pueden abatir los asientos en una proporción 40/20/40 para alcanzar así los 2.019 litros. Además, suma nuevas soluciones como la bandeja cubremaletero enrollable o un umbral de carga más bajo para facilitar la introducción de objetos.

Así va en marcha el Mazda CX-5 2026

Bajo el capó, Mazda ha optado tanto por la sencillez como por la eficiencia. Decimos esto porque, de momento, el nuevo CX-5 solo se va a ofrecer con un bloque microhíbrido de gasolina como es el 2.5 e-Skyactiv G de 141 CV (104 kW) y 238 Nm, de arquitectura atmosférica con inyección directa al que se asocia un sistema híbrido ligero de 24V.

Esta combinación aporta finura y suavidad en marcha, además de conseguir contener los consumos. Homologa 7 l/100 km que pueden parecer elevados, pero de otra manera hablaríamos de 2 litros más. En conducción real, nos hemos movido en el entorno de los 8 l/100 km. En lo que a prestaciones se refiere, tenemos unos datos correctos, como una aceleración de 0 a 100 km/h de 7,5 l/100 km.

En materia de conducción, esta nueva generación incorpora una suspensión revisada con muelles más blandos y amortiguadores más afinados que absorben mejor las irregularidades, aportando además un extra de confort. Pero hablar de Mazda es hacerlo siempre de dinamismo y esta nueva generación del CX-5 sigue fiel a ese toque más vivo que le convierte en uno de los SUV más divertidos de conducir.

En esta entrega se ha afinado igualmente la dirección para que sea más reactiva al tiempo que el sistema de vectorización del par, el G-Vectoring Plus, optimiza el reparto en las curvas para aportar más dinamismo. Por cierto, tampoco hay que olvidar que este motor se puede asociar a la tracción total, aportando un plus de seguridad y versatilidad.

Otro elemento clave es la insonorización. Mazda ha trabajado mucho en este aspecto, reduciendo las vibraciones y las frecuencias para que el viaje sea más placentero y sin que sea necesario apostar por fuertes entramados eléctricos. Dicho esto hay que tener un par de cosas en cuenta: como buen bloque atmosférico hay que llevarle bien alto de vueltas ya que de lo contrario te parecerá que no 'tira' (cuando en realidad sí); y segundo, que echaremos en falta ese toque tan directo que tenía la caja de cambios manual de seis relaciones, pero tampoco es algo grave, nos acabaremos acostumbrando.

Por último, en lo que a seguridad se refiere, eleva la barrera con un elenco de ADAS más completos en el que destacan: la frenada SBS, el control ángulo muerto con función de giros, el asistente de fatiga, el sistema activo con cambio de carril o el sistema adaptativo de frenada.

Conclusión

Así es la tercera generación del CX-5, un producto de auténtico éxito tal y como avalan las casi 5 millones de unidades vendidas en este tiempo y que ahora no hace sino aproximarse todavía más a ese segmento premium tanto en diseño como en calidad percibida, calidad de rodadura y digitalización.

Pero lo mejor es que además ofrece todo esto por una tarifa ajustada a los modelos generalistas ya que, en el acabado Prime Line, la tarifa arranca en los 35.200 euros. Para que te hagas una idea, está en línea con rivales como el Nissan Qashqai (prueba), el Hyundai Tucson (prueba) o el KIA Sportage (prueba), y por debajo de otros como el Volkswagen Tiguan (prueba), mientras que optar por la tracción total supone un incremento de precio de 2.000 euros, estando disponible en tres de los cuatro acabados.

Ficha técnica del Mazda CX-5 2026 2.5 e-SKYACTIV G 141 CV Homura
Motor Cilindrada 2.488 cc
Cilindros 4 en línea
Potencia máxima Combustión: 141 CV / 5.000 rpm
Eléctrico: 7 CV
Total: 141 CV
Par máximo Combustión: 238 Nm / 3.500 rpm
Eléctrico: ND
Total: 238 Nm
Alimentación Tipo Inyección directa
Transmisión Caja de Cambios Automática, 6 relaciones
Tracción Delantera
Suspensión Delantera Tipo McPherson
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Trasera Paralelogramo deformable
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Frenos Delanteros Discos ventilados
Traseros Discos
Dimensiones Longitud 4.690 mm
Anchura 1.860 mm
Altura 1.695 mm
Distancia entre ejes 2.815 mm
Maletero Volumen 583 litros
Peso Peso 2.019 kg
Prestaciones Velocidad máxima 187 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 10,5 segundos
Consumo Combinado 7 l/100 km
Velocidad baja 9,3 l/100 km
Velocidad media 6,8 l/100 km
Velocidad alta 5,9 l/100 km
Velocidad muy alta 7,2 l/100 km
Emisiones Emisiones de CO2 158 g/km Euro 6 - Etiqueta Eco
Precio Precio oficial Desde 35.200 euros
Valoración
Mazda CX-5 2026 2.5 e-SKYACTIV G 141 CV Homura