En algunos países como Estados Unidos, suele utilizarse la expresión ‘un montón de tornillos’ para referirse a algo que tiene poco valor. Pero si ese montón de pernos viene de un Pagani, la cosa cambia. Tanto que con el precio de los 2.000 tornillos que monta un Pagani podrías comprarte un Porsche Panamera. Podemos imaginar lo que habrá costado reparar el Pagani Zonda de Horacio que se estrelló.

No es una exageración. Cada tornillo cuesta unos 70 euros. Así que haz la cuenta. En total, supone unos 140.000 euros, más de lo que cuesta en España un Porsche Panamera, que parte desde los 137.547 euros. Y si hablamos en libras, sale a unos 60 dólares el tornillo, una suma de 120.000 dólares. Es más de lo que cuesta un Porsche 911 en Reino Unido.

Cada uno de los 2.000 tornillos de un Pagani tiene grabado el logo de la marca

Quizá, ahora entiendas mejor por qué un Pagani puede costar 3,1 millones de euros antes de impuestos y extras. La imagen proviene de una reciente visita a la fábrica de Mat Watson, de Carwow. Según explica el periodista, cada tornillo de titanio lleva grabado el logo de Pagani a tan solo dos micras (0,002 mm), un grosor 35 veces menor que el de un cabello humano. La cámara incluso muestra la herramienta utilizada para crearlo.

Captura de pantalla Carwow.

 

Sin embargo, hay una salvedad. El vídeo no aclara si esos 70 euros representan el coste real de Pagani, una estimación promedio o el precio de un repuesto. Por lo tanto, los 140.000 euros totales debemos tomarlo como una simple multiplicación, no un gasto de producción divulgado públicamente. Dicho esto, demuestra el arte y la artesanía que caracterizan a cada Pagani.

Más allá de los tornillos, durante la visita a la fábrica de la marca italiana Watson pudo conocer otros detalles destacables, como la varilla medidora de aceite, que parece una joya y, en parte, lo es. Está mecanizada en titanio y luego anodizada, pero el cuidado no termina ahí. Pagani instala cada varilla medidora de aceite para determinar dónde se detiene al apretarla. Luego, se vuelve a grabar para que el logotipo quede perfectamente alineado antes de su instalación final.

Por otro lado, el volante no se queda atrás. Comienza como un bloque de aluminio de 43 kg y emerge del mecanizado con tan solo 1,7 kg. Un artesano de 80 años dedica luego otras ocho horas a pulirlo a mano. Y no sólo las piezas más visibles reciben este nivel de detalle. Desde los cojinetes de las ruedas hasta los brazos de control, todo parece más una escultura que una pieza de automóvil. Lo mejor es que te cojas un refresco bien frío y veas el vídeo completo de casi 40 minutos.