Un Porsche 718 Spyder de serie con unos Michelin Sport Cup 2 y Chloe Chambers. Un dúo que ha conseguido una hazaña única hasta el momento: recorrer un eslalon formado por cincuenta conos en menos de 50 segundos batiendo, así, un récord establecido en China en 2018 que paró el cronómetro en 48,11 segundos. Un descapotable de récord.

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A sus 16 años, Chloe Chambers tiene un dilatado currículum en el mundo del motor: cuenta con siete años de experiencia y, actualmente, compite en varios campeonatos de karts. Una pericia que le ha servido para hacer el mejor tiempo en una prueba de eslalon estableciendo un nuevo récord mundial Guinness: a los mandos de un 718 Spyder logró un tiempo de 47,45 segundos.

El Porsche 718 Spyder es una de las versiones más potentes de la gama del Porsche 718. Equipado con un motor bóxer atmosférico de 4.0 litros y seis cilindros, envía a las ruedas traseras 420 CV de potencia a 8.000 rpm a través de un cambio manual de seis velocidades. Porsche le ha equipado con la suspensión activa Porsche Active Suspension Management (PASM), que ha puesto a punto pensando en los circuitos. Por ello, cuenta con amortiguadores adaptativos, muelles reforzados en el eje trasero y una carrocería cuya altura ha sido rebajada 30 milímetros si lo comparamos con el Porsche 718 Boxster o el Porsche 718 Cayman básicos.

Porsche 718 Spyder

51 conos en 15 metros

Unas características que le convertían en el candidato adecuado para esta prueba. Cabe recordar que para firmar un buen tiempo en un eslalon, el conductor tiene que encontrar el equilibrio y no perder la inercia: demasiado subviraje lleva a tirar conos con la parte delantera y mucho sobreviraje obliga a dejar de acelerar.

La prueba tuvo lugar en el aeródromo de Solberg, situado a las afueras de Nueva York: allí se dibujó un trazado con 51 conos en intervalos regulares de 15,24 metros: para que el récord tuviera validez no podían tocar ni uno solo así que emplearon un dron para comprobar que así fuera. Lo cierto es que Chloe Chambers lo logró en la última prueba ya que no era un reto sencillo: “Parece fácil, pero en realidad no lo es: enlazar 50 conos lo más rápidamente posible, tratando de batir un tiempo y sabiendo que no podía tocar ni uno solo para que el intento fuera válido… sentí la presión”.

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