Policía local a punto de jubilarse pone 205 multas en sus dos últimos días de trabajo

Nunca antes habíamos oído nada parecido. Un policía local a punto de jubilarse pone 205 multas en sus dos últimos días de trabajo, un acto calificado por Álvaro Iturricha, concejal del Ayuntamiento de Vitoria, como “una auténtica gamberrada”. Al parecer, el agente, al que le quedaban dos días para poder jubilarse, decidió cambiar sin previo aviso y sin autorización de sus superiores el emplazamiento del coche radar, que habitualmente está situado en unas plazas de aparcamiento específicamente habilitadas por el consistorio y convenientemente señalizadas (y sobretodo, conocidas por los conductores locales).

Durante sus dos últimos días como policía local, decidió estacionar el coche con radar (un Ford Focus de color gris) fuera de las plazas habilitadas para tal uso por el ayuntamiento. Con esta acción, el agente ya incumplió la orden de la alcaldía, que establece que el Multacar sólo puede estacionar en los lugares señalados. A pesar de todo, los 205 conductores denunciados por exceso de velocidad tendrán que hacer frente a la sanción, ya que aunque el policía no actuó correctamente, los automovilistas sí que superaron el límite de velocidad.

“Desobedeció una instrucción dada de forma clara pero las infracciones existieron y son legales”, afirma el ayuntamiento. El agente, que ya está jubilado, se enfrentará a un expediente disciplinario por desobediencia.

Fuente: La Información

2 Comentarios

  1. Deberian poner la foto de este elemento por toda la ciudad para que sude un poco. Menudo energúmeno.

  2. No es por ponerme del lado del agente, pero las normas de circulación son claras, no se puede exceder un límite de velocidad. Si la gente respetara esa norma habría menos accidentes.
    Yo nunca sobrepaso el límite y no he tenido ni una triste multa.
    A lo mejor el agente se dio cuenta de que el lugar donde se ponía el coche radar, no era el más indicado y que la gente ya estaba avisada del radar. Que todos sabemos que en este país hasta que no nos aprietan las tuercas, no entramos en vereda.

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