Los que estén esperando al nuevo Ford Mustang deberán hacerlo todavía un poco más y es que la compañía americana ha decidido retrasar la llegada de la nueva generación del muscle car un año, lo que significaría que hasta 2021 no lo veremos.

La decisión ha sido tomada por Jim Hackett, CEO de la marca, aunque no se ha desvelado cuál es el motivo. ¿Quizá el hecho de que, habiendo sido tres años seguidos el deportivo más vendido, el rendimiento comercial de la actual generación es suficientemente alto como para seguir exprimiéndolo? -prueba del Ford Mustang 2018-.

El hecho es que este retraso debería influir en los planes de Ford, que hace un tiempo anunció que el Ford Mustang híbrido se lanzaría en 2020. ¿Significa esto que esta variante se llevará a cabo sobre el modelo actual o que por el contrario se retrasará hasta la siguiente?

Sea como fuere, hay una importante novedad que afecta al muscle car: Ford se encuentra en pleno proceso de reducción de plataformas, lo que sirve para recortar gastos, teniendo como objetivo emplear solo cinco arquitecturas modulares de las que partirán todos los modelos de su gama. Eso implica que el Mustang dejará de tener la suya específica y empleará, a todas luces, la del Ford Explorer. Esto haría que siga siendo tracción trasera, pero todo apunta a que posiblemente existan versiones con tracción integral.

Sabedores de que este cambio de dirección resultaría polémico, algunas de las personas más importantes implicadas en el desarrollo del nuevo Ford Mustang han hablado con Automotive News. Carl Widmann, jefe de ingenieros de Mustang ha expuesto que “a medida que pones a punto [la plataforma] se pueden obtener diferentes combinaciones y definir gran parte de la emoción”. A él se ha sumado Darrell Behmer, jefe de diseño, comentando que el empleo de las plataformas modulares “dará flexibilidad” a Ford, que su uso en el Ford Mustang no hará que sea un bastardo y que “seguirá siendo un vehículo fuerte y bien proporcionado”.