El Koenigsegg Gemera es uno de los coches más especiales de la actualidad. ¿El motivo? Se trata de un hiperdeportivo de alto rendimiento que, al presentarse, anunció que una de sus mecánicas disponibles sería una híbrida de 1.400 CV con el motor de tres cilindros más potente del mundo como corazón. Sin embargo, finalmente no va a llegar a producción, por un motivo muy sencillo: los ricos no lo quieren.

El bloque en cuestión es conocido como TFG, por Tiny Friendly Giant, es decir, ‘Pequeño Gigante Amistoso’. Se trata de un propulsor de 2,0 litros y tres cilindros en línea que por sí solo es capaz de desarrollar 600 CV de potencia, lo que hace que sea una auténtica obra de ingeniería.

VÍDEO: así suena el motor de tres cilindros del Koenigsegg Gemera

Aunque por sí solo ya podría mover un superdeportivo, para llegar a la categoría ‘híper’, se combinaba con apoyo eléctrico para desarrollar los mencionados 1.400 CV.

Esto hace que fuera una de las opciones más originales que hay en el mercado, pero una que no ha convencido a los clientes.

Según ha explicado Christian von Koenigsegg, fundador y CERO de la marca, en un podcast de Top Gear, la demanda de esta variante ha sido tan baja que no tenía sentido llevarla a producción. Así, él mismo ha hablado con los pocos clientes que sí que la querían para que se pasaran a la alternativa superior, para finalmente no tener que desarrollar la variante tricilíndrica.

Es algo que se dice pronto, pero que supone un desembolso de unos 400.000 dólares extra respecto al coste de la versión equipada con el TFG. Sin embargo, parece que no es algo que suponga mucho problema para el cliente promedio de Koenigsegg, que ha preferido en masa optar por el sistema que, equipado con un motor V8 y alimentado con combustible E85, entrega 2.300 CV de potencia.

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