En la década de los 80, los conductores estadounidenses se interesaban cada vez más por modelos de marcas extranjeras, tanto de Japón como de Europa. Esto llevó a los fabricantes locales a adoptar una estrategia un tanto extraña: importar vehículos destinados al viejo continente. La idea salió bien en algunos casos, como el Ford Capri (curiosamente, un modelo concebido como el Mustang europeo), pero no tanto en otros como este Merkur XR4Ti.
Como ves en la imagen, se trata de un Ford Sierra con algunos retoques. El modelo se comercializó bajo la marca Merkur, una firma que creó Ford a finales de 1983 (que era la traducción alemana de Mercury, otra división de la compañía del óvalo azul), con el objetivo de vender coches basados en el Sierra europeo con modificaciones a cargo de Karmann para cumplir con la normativa estadounidense.
Merkur XR4Ti, el Ford Sierra estadounidense modificado por Karmann
Ford creyó que podría repetir el éxito que tuvo el Capri y más de 800 concesionarios de Lincoln-Mercury firmaron para vender también el Merkur XR4Ti. El coche importado se basaba en la variante XR4i de tres puertas, pero la marca no pudo utilizar la denominación Sierra, porque ya la usaba General Motors en su GMC Sierra, así como Oldsmobile en el Cutlass Cierra.
Un concesionario abandonado tiene varios Ford Sierra y Escort a estrenar
Tampoco pudo montar el motor V6 atmosférico con el que se vendía en Europa, debido a que no cumplía la normativa de emisiones de la EPA estadounidense. Así que Ford tuvo que buscar otra opción mecánica, un bloque de cuatro cilindros y 2.3 litros turbo que empleaba en el Mustang SVO y en el Thunderbird Turbo. Entregaba 175 CV con el cambio manual de cinco velocidades y 145 CV en la versión automática, de tres relaciones.
Un fracaso estrepitoso

El coche fue un auténtico fracaso. Ford esperaba vender entre 15.000 y 20.000 unidades anuales del XR4Ti. Sin embargo, en dos años apenas alcanzó las 26.000 entregas y las cifras cayeron en picado en los años siguientes. En 1988, la compañía intentó salvar la situación lanzando el Merkur Scorpio con motor V6 2.9 litros, el mismo modelo que se vendía en Europa, pero ya era tarde.
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Por un lado, el nuevo Scoorpio se parecía mucho a otros modelos, como el Mercury Sable y Ford Taurus, y los precios variaban mucho, debido a la fluctuación entre el valor del dólar y el marco alemán en aquella época, lo que alejó a muchos potenciales compradores. Por otro lado, la marca tenía que rediseñar los coches para incluir elementos de seguridad pasiva de cara a 1990, lo que implicaba una alta inversión que no iba a ser rentable. Todo esto hizo que Merkur desapareciera en 1989.









