Coches que tengan dos motores no ha habido muchos, aunque, quizá, el más famoso de todos sea el Citroën 2CV Sahara (prueba) que convertía al popular utilitario francés en un eficaz todoterreno -pero hay más coches con dos motores, y uno de ellos es español-. Más desconocido, en cambio, fue el Mercedes A38 AMG, un modelo tan raro y curioso como su denominación.

Desde 2012, el Mercedes Clase A es un compacto de segmento C que se enfrenta a rivales premium como el BMW Serie 1 o el Audi A3, entre otros. Pero antes hubo dos generaciones con formato monovolumen pequeño. Así nació en 1997, un práctico utilitario para la ciudad, pero con una calidad elevada, propia de Mercedes. Sin embargo, dada su naturaleza de vehículo utilitario, no contaba con una gama de motores potentes.

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El Clase A ofrecía un motor de gasolina 1.4 litros de 82 CV y otro de 1.6 litros con 102 CV, más dos turbodiésel con 60 y 90 CV, que más tarde pasaron a ofrecer 75 y 95 CV, respectivamente. Posteriormente, llegó otro motor de gasolina con 125 CV y el tope de gama que ofrecía 140 CV, una cifra respetable para un monovolumen de 3,50 metros.

19+19 = Mercedes A38 AMG

Mercedes A38 AMG

En aquella época, Mika Häkkinen y David Coulthard eran los pilotos del equipo Mercedes en la Fórmula 1 y conducían un Clase A con fines de marketing. Sin embargo, para dos pilotos de F1, conducir un A 160 CDI debía ser tremendamente aburrido. Así que Mercedes-AMG decidió hacer algo que hoy nos parecería una locura: meter dos motores de cuatro cilindros y 1.9 litros en el utilitario alemán, uno delante y otro detrás. Así nació el Mercedes A38 AMG. ¿Y de dónde sale el 38? Puedes de sumar la cilindrada de cada motor: 19+19 = 38.

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Entregaba una potencia de 250 CV y 360 Nm de par, conectado a una caja de cambios manual de cinco relaciones. Aunque no hay datos oficiales, se dice que tardaba unos 5,9 segundos en acelerar de 0 a 100 km/h y alcanzaba los 230 km/h. Esto ya era otra cosa. Los dos motores se sincronizaban mediante un embrague automático y el motor trasero se accionaba pulsando un botón. Para que te hagas una idea, un Audi S3 de la época tenía 209 CV.

Con todas las modificaciones, el Mercedes A38 AMG pesaba 250 kg más que un A 190, hasta alcanzar los 1.330 kg. Entre las mejoras, contaba con elementos como el equipo de frenos del E 55 AMG, una altura libre al suelo 10 mm rebajada y unas llantas de 18 pulgadas con neumáticos 225/35. Sólo se fabricaron cuatro unidades, de las cuales dos fueron para los pilotos de la escudería y de las otras dos no se sabe nada.

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