Jeremy Clarkson es una persona que no tiene pelos en la lengua, que habla sin tapujos. Si un coche le gusta, como es el caso del Lamborghini Huracán Performante, su vehículo favorito en 2018, lo dice. Si un coche no le gusta, como ha escrito en su último artículo en The Sunday Times, también lo dice.

El británico ha probado el Aventador S Roadster, y, si atendemos a sus palabras, podemos sacar en claro que el descapotable de Sant'Agata Bolognese no ha sido muy de su agrado. "No ha conducido un automóvil tan terrible", manifiesta el presentador de The Grand Tour. Y es que, según Jezza, el deportivo italiano parece una reliquia de épocas pasadas si se compara con los últimos superdeportivos que han llegado, y eso que tan solo tiene siete años a sus espaldas. Sobre todo por la transmisión, de la que dice que cada vez que cambias de marcha sientes como si estuvieras "en una batidora de mantequilla que está cayendo cuesta abajo".

Además de esta crítica, Clarkson añade una dudosa ergonomía y la poco visibilidad de la que disfruta el conductor, por lo que es bastante difícil de conducir. Suma lluvia y la potencia de su motor a la ecuación: "Este no es el tipo de potencia con la que quieres lidiar cuando hay agua en todas partes y tu rodilla acaba de apagar los limpiaparabrisas".

A pesar de ello, Jeremy expresa: "Pero me encanta", y por ello le da cuatro estrellas. "Si tuviera la opción de escoger cualquier superdeportivo, (el Aventador) sería una de ellas".