El final de la década de los 90 nos dejó uno de los mejores roadster que se han fabricado, el Honda S2000 (prueba), en una época en la que este tipo de coches todavía tenían un buen nicho de mercado. Era un coche pensado para quienes les gusta conducir al estilo de la vieja escuela. Un coche bonito, un buen chasis, una buena dirección, un buen motor. Pero quizá no conozcas el Honda S2000 transparente que un día construyó la marca japonesa.

Cuando el roadster japonés llegó al mercado, sus rivales directos eran el Porsche Boxster (prueba), el Mercedes SLK y el BMW Z3 (prueba). Luego se sumó el Audi TT Roadster, aunque este tenía un planteamiento distinto, con tracción delantera o total. El Honda S2000 fue increíble por muchas razones: su ingeniería de fabricación, su fiabilidad, su comportamiento en carretera o el sonido de su motor atmosférico. Hoy no existe nada que se le parezca ni de lejos.

Un Honda S2000 transparente fabricado como pieza de exposición

En 1999, la marca construyó una unidad muy especial de su roadster, un Honda S2000 transparente, con el objetivo de mostrar la ingeniería que se escondía bajo su carrocería. Estaba construido con paneles acrílicos transparentes que dejaban a la vista el motor F20C, el chasis X-bone y la suspensión de doble horquilla. No se fabricó para circular por carretera, sino como pieza de exposición para las ferias del automóvil.

En 2009, con motivo del 50º aniversario de Honda en Norteamérica, los directivos decidieron regalarse esta unidad y la exhibieron en la reunión de propietarios de Honda celebrada en el hipódromo Twin Ring Motegi.

Una maravilla de motor


La carrocería transparente del Honda S2000 dejaba ver la joya que se ocultaba bajo el capó en las versiones de producción: el conocido motor F20C de cuatro cilindros y 2.0 litros, con dos árboles de levas, que producía la potencia específica más alta del mundo en su momento, hasta la llegada del Ferrari 458 Italia: 124,5CV/litros.

Era un motor atmosférico que entregaba 241 CV a 8.300 vueltas y emitía un sonido de esos que te dibujan una sonrisa de oreja a oreja, sobre todo, si vas descapotado, pasas por un túnel y resuena el eco cuando le pisas. La guinda la ponía una caja de cambios manual de seis relaciones que mandaba la fuerza al eje trasero. Con un peso de 1.260 kg, el S2000 es pura diversión. Aceleraba de 0 a 100 km/h en 6,2 segundos y alcanzaba los 240 km/h de velocidad máxima.

Foto destacada: Wikimedia Commons/mambo1935