Cuando dispones de un caudal económico tan grande como la familia real saudí, dueña de una de las mayores reservas de petróleo del mundo, puedes tener el coche que quieras, literalmente. Y tiene que ser precisamente un vehículo que esté en el mercado. Si no existe, pues te lo hacen. Y así lo hizo el rey de Arabia Saudí con este Ferrari Meera S, un one-off mitad Ferrari mitad Mazda RX-7 para su hijo.

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Dicho sea de paso, ya hay que tener mal gusto… pero, al final, no deja de ser un Ferrari único y exclusivo que saldrá a subasta el próximo 2 de febrero en RM Sotheby’s, en París.

Ferrari Meera S: un one-off mitad Ferrari mitad Mazda RX-7

Ferrari Meera S

El Meera S fue un encargo del rey de Arabia Saudí para su hijo, el príncipe Saoud, con el nombre de la que era su mujer en aquel momento. Está basado en un Ferrari 400i, un coupé con motor V12 delantero lanzado en 1972 y diseñado por el legendario Giovanni Michelotti.

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Sin embargo, no parece que Michelotti fuera el responsable de esta obra, ya que el coche fue entregado en 1983 y el diseñador falleció en 1980. Así que, seguramente, el trabajo fuera liderado por su hijo, Edgardo Michelotti y el equipo de diseño que había trabajado con su padre. No obstante, sí es probable que Giovanni Michelotti sí tuviera tiempo de hacer algunos bocetos iniciales.

Un prototipo único

Ferrari Meera S

El encargo de la familia real saudí era hacer del Ferrari 400i una versión más radical y el resultado se asemeja bastante a un Mazda RX-7 de primera generación. Conserva el morro alargado y bajo, que alberga un motor v12 de 4.8 litros con 315 CV de potencia. También luce una rejilla frontal y unos faros escamoteables.

Pero, aunque el frontal parece más deportivo que el modelo original, la zaga no está muy bien conseguida. Parece como si le hubieran añadido un tercer volumen, pero sin encajarlo perfectamente. Además, los grupos ópticos colocados demasiado abajo no parecen muy acertados.

Dentro parece no haber recibido cambios, conservando la tapicería bicolor rojo y crudo, volante y salpicadero original. El aspecto del habitáculo no puede ser mejor, aunque hay que señalar que el coche fue sometido a una restauración en 2010. Se dice que el coche fue regalado por el comisionado real y que, más tarde, fue confiscado a un capo de la droga neerlandés.

Nunca sabremos qué hay de cierto en esto. De lo que sí estamos seguro es de que el vehículo alcanzará una cifra alta en la subasta. Al fin y al cabo, no deja de ser un Ferrari único.

Fuente: CarScoops

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