En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra, como se conoció hasta la segunda, que en realidad fue como una segunda parte de la primera. Una especie de segunda vuelta, como ya muchos vislumbraron tras la firma del Tratado de Versalles en 1919. Pero, volviendo a aquel verano del 14, cuando las potencias europeas decidieron continuar la política por otros medios, como dijo Clausewitz, los taxis en parís jugaron un papel clave. En concreto, el Renault AG.

Tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, Sofía Chotek, en Sarajevo, los grandes países europeos comenzaron a declararse la guerra como fichas de dominó cayendo, hasta conformarse dos grandes bloques: por un lado, la Triple Entente, formada por Francia, Gran Bretaña y el Rusia, a la que más tarde se sumaría Estados Unidos; por otro, la alianza liderada por Alemania, Austria-Hungría y el Imperio Otomano.

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En la fase inicial de la guerra, el ejército alemán invadió Bélgica siguiendo el Plan Schlieffen. Este brutal movimiento puso en jaque a las tropas francesas y británicas, que prepararon una defensa que dio lugar a la batalla del Marne, una de las más importantes en los inicios del conflicto. Sin embargo, hubo una intervención que resultó clave para frenar el avance alemán y evitar que llegasen a París. Y no fue una iniciativa precisamente militar, sino civil.

El papel clave que tuvieron los taxis Renault AG para frenar el avance alemán

En septiembre de 1914, la capital francesa estaba a punto de caer en poder de Alemania y era urgente llevar a los soldados al frente para impedirlo. En ese momento, los taxis jugaron un papel fundamental, porque el transporte era caótico, no había medios suficientes para transportar a las tropas. Así que, ante este desorden y la premura del momento, el gobernador de la ciudad ordenó requisar los vehículos civiles.

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Posteriormente, el general Joseph Gallliéni llamó a la prefectura de policía para ordenar que todos los taxis de París, con los depósitos de combustible llenos y en las mejores condiciones para circular, se reuniesen en la Explanada de los Inválidos. Su misión era sencilla y delicada a la vez: transportar a los soldados a la línea del frente. Los hombres se metieron apiñados en esos vehículos, la mayoría de ellos de la marca Renault.

Transportaron unos 4.000 soldados

Esos taxis recorrían unos 50 kilómetros en cada viaje, hasta llegar a Nanteuil. en total, transportaron unos 4.000 hombres. No obstante, de todos los soldados franceses y británicos que estuvieron implicados en la batalla del Marne, los que llegaron en el Renault AG representaron un porcentaje muy pequeño, pero aquella actuación de los taxistas parisinos quedó grabada para siempre en la historia de Francia.

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Como recompensa, recibieron un total de 130 francos, el equivalente al sueldo de quince días. El final de esta historia fue feliz, porque los aliados franceses y británicos consiguieron el objetivo de frenar a las tropas alemanas y salvar París (cosa que no se conseguiría en la Segunda Guerra Mundial). Aunque, poco a poco, la guerra entró en una fase de bloqueo, en la que ningún ejército era capaz de imponerse al otro. Es lo que se conoció como la guerra de trincheras.

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