Renault Vel Satis

Fruto de la buena y sorprendente acogida del aspecto del (prueba) Renault Mégane de segunda generación, con una zaga muy atrevida y llena de ángulos y aristas, la firma gala se atrevió a dar el salto y a lanzar una berlina mucho más grande y con unas formas aún más chocantes.
Pero el público objetivo del Vel Satis no era el del Mégane. Un 'target' mucho más conservador en lo que respecta a la estética hizo que este francés no gustase, a pesar de gozar de una amplitud muy destacable en su habitáculo y también de una gama de motores muy interesante.








