La ofensiva de Cupra en el mundo de la competición es doble: por un lado está el Cupra León Competición, desarrollado para el TCR y las carreras de resistencia, y, por otro, el Cupra e-Racer, un radical compacto 100% eléctrico que buscará alzarse campeón del E-TCR, nueva competición que se disputará en 2021.
Su imagen es realmente musculosa y presenta una cuidada aerodinámica, con el objetivo de reducir la resistencia al aire y mejorar su flujo a través de la carrocería, algo que consigue con las entradas situadas en paragolpes y la ‘no-parrilla’ delantera, la forma de los pasos de rueda (que han sido ensanchados), las salidas de aire tras los mismos, el enorme difusor y el no mucho más pequeño alerón trasero.
Su sistema de propulsión está formado por cuatro motores eléctricos, todos ellos situados sobre el eje trasero, que desarrollan una potencia de 680 CV y un par máximo de 960 Nm. Se combinan con un sistema de reparto de par vectorial que varía la entrega entre la rueda situada en el interior de la curva y la que está en el exterior, lo que optimiza el comportamiento y permite mantener un máximo rendimiento. Es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3,2 segundos y su velocidad máxima es de 270 km/h.
Jaime Puig, director de Cupra Racing, ha declarado: “Cupra siempre ha sido una marca pionera en el mundo de la competición y desarrolló la primera plataforma TCR, y con el Cupra León Competición y el Cupra e-Racer vamos a abrir nuevos caminos”. Y continúa: “Ambos vehículos han sido diseñados para competir al más alto nivel y aportar una ventaja competitiva a sus equipos, y se han desarrollado para cumplir específicamente los requisitos y la normativa técnica de TCR y E-TCR”.