Originalmente, el Blue Devil era una especie de proyecto paralelo secreto en el que se pagó a un equipo de ingenieros de Chevrolet Corvette, en efectivo, para que hicieran un cambio de motor. Se retiró el todopoderoso LS7 atmosférico que se encontraba bajo el capó de un Corvette C6 Z06 y se instaló el nuevo LS9 sobrealimentado del C6 ZR1.
El resultado fue un prototipo que recibió el sobrenombre de Blue Devil (Diablo Azul), cuya historia tiene su propia particularidad, porque llegó a ser engullido por la tierra, literalmente.
La guerra de potencias en Estados Unidos

En 2006, Chevrolet lanzó su primer coche con 500 CV, el Corvette C6 Z06. Montaba un motor V8 de bloque pequeño con una impresionante cilindrada de 7.0 litros, diseñado por unos ingenieros que utilizaron exóticas piezas ligeras de titanio en busca de un límite de revoluciones de 7.100 rpm. Bautizado como LS7, este motor de aspiración natural logró lo que antes se consideraba imposible: 7.000 rpm para un motor V8 de dos válvulas.
Ese C6 Z06 se convirtió en uno de los Corvette más emocionantes de todos los tiempos, pero rápidamente se estaba gestando una guerra de potencia en el segmento de los coches deportivos y la sobrealimentación estaba a punto de convertirse en la clave del éxito.
Con la popularidad de los diversos motores V8 sobrealimentados de AMG en aquella época, los Shelby Mustang de Ford también empezaron a adoptar la sobrealimentación. Cadillac siguió su ejemplo, con la intención de dominar el mercado de los V8 estadounidenses, y se desató una batalla. En poco tiempo, los ingenieros de Chevrolet contaban con una amplia experiencia en motores V8 sobrealimentados y estaban listos para triunfar.
El Blue Devil, el precursor del Corvette ZR1

Cuando el Corvette Z06 alcanzó por primera vez los 500 CV, fue una hazaña importante, pero era sólo un primer paso en el incipiente mundo de los muscle cars de alto rendimiento. Una vez que la sobrealimentación comenzó a extenderse en los años siguientes, las cifras de potencia aumentaron de manera espectacular: 550 CV, 600 CV, 700 CV de los Hellcat de Dodge…
Chevrolet necesitaba un Corvette sobrealimentado y el apodo Blue Devil venía del nombre en clave interno del prototipo, una referencia a la mascota de la Universidad de Duke y alma mater del entonces director ejecutivo de GM, Rick Wagoner. El Blue Devil ayudaría a Chevrolet a competir con los Viper más potentes, convirtiéndose en la base del modelo de producción: un súper Corvette capaz de alcanzar los 320 km/h de serie, que reviviría la denominación ZR1.
Así pulverizó el Chevrolet Corvette ZR1X el récord de modelos de producción en Pikes Peak
Dado que el prototipo se basaba en el Chevrolet Corvette C6 Z06 de 2008, los ingenieros pudieron aprovechar las lecciones aprendidas en los circuitos durante todas las fases de desarrollo. En concreto, el Corvette Z06 de esa época se desarrolló en paralelo con el Corvette de competición. Numerosas tecnologías, procesos de validación y componentes se compartieron entre ambos vehículos.
El Z06 se optimizó para la pista y nació como resultado directo del éxito de General Motors en las carreras de Corvette en aquel entonces. Con el ADN de los coches de carreras ya incorporado al chasis gracias al desarrollo previo del Z06, el prototipo Blue Devil fue el banco de pruebas perfecto para una aplicación de aún mayor rendimiento que necesitaba llevar la potencia a nuevas cotas.
Ayudó a Chevrolet a combatir la amenaza del Viper V10

La rivalidad entre el Corvette y el Viper ha dado lugar a algunos de los deportivos estadounidenses de motor delantero y transmisión manual más brutales y auténticos de todos los tiempos. La cronología muestra la lucha por la supremacía en potencia: el Dodge Viper alcanzó los 500 CV por primera vez en 2003 con el SRT-10. Ese año, el Corvette más potente era el Z06 de la generación C5, con 405 CV. Así que el Viper era el deportivo estadounidense más potente.
En 2006, y con dos cilindros menos, Chevrolet igualó esa potencia con el motor V8 LS7 de 7.0 litros del Corvette Z06 (base del prototipo Blue Devil). Para no quedarse atrás, Dodge mejoró el V10 del Viper a una unidad más grande de 8.4 litros y 600 CV para el modelo 2008. Justo cuando este Viper comenzaba a circular por las carreteras, Chevrolet anunciaba el Corvette ZR1 C6 de 638 CV para 2009.
El año siguiente, 2010, fue el último de la cuarta generación del Dodge Viper. Los modelos de 2011 y 2012 se omitieron para dar paso al nuevo Dodge Viper, que llegó con 645 CV en 2013. Ese mismo año, la producción del C6 ZR1 cesó y llegó la nueva generación del Corvette C7 de 2014. En 2015, con la última generación del Viper ya a la venta (de 645 CV), Chevrolet lanzó el Corvette C7 Z06 con unos impresionantes 650 CV gracias a su último motor V8 sobrealimentado.
El Dodge Viper se dejó de fabricar dos años después, en 2017, dejando al Corvette Z06 como el único deportivo estadounidense de la época. Dos años después de la retirada del Viper, llegó el gran final de la generación C7 del Corvette: el C7 ZR1 sobrealimentado, con 765 CV. Así fue como el prototipo Blue Devil ayudó al Chevrolet Corvette a convertirse en el rey de la potencia en el segmento de los deportivos estadounidenses.
El Corvette Blue Devil engullido por la tierra

Decíamos más arriba que el Corvette Blue Devil llegó a ser engullido por la tierra y no es una exageración. Ocurrió el 12 de febrero de 2014, cuando en el Museo Nacional del Corvette en Bowling Green, Kentucky, se abrió un enorme socavón de 18 metros de profundidad, tragándose ocho unidades históricas del Corvette, entre ellas el protagonista de esta historia.
Afortunadamente, no sufrió daños importantes y se pudo recuperar con la ayuda de una grúa. El motor arrancó a la primera. Posteriormente, se restauró por completo a cargo de General Motors.
La repercusión del Blue Devil en el ZR-1 actual

Para comprender la repercusión que tuvo el proyecto original Blue Devil, podemos observar el Corvette ZR-1 de la generación C8 actual. Originalmente, la denominación ZR1 se refería a un paquete de competición ‘secreto’ homologado para calle que los compradores podían añadir al Corvette C3 de 1970. Este proyecto se abandonó durante décadas antes de que GM resucitara el ZR-1 moderno en 2009, con la ayuda de aquel prototipo inicial Blue Devil.
La idea detrás del ZR1 no se centra tanto en un tipo específico de motor o en un conjunto concreto de mejoras, sino más bien en llevar las últimas tecnologías de rendimiento al límite para proporcionar una experiencia que llevara a los compradores de Corvette a un nivel cada vez más alto. Los primeros ZR-1 modernos incorporaron niveles de potencia sobrealimentados y tecnologías de apoyo, mientras que el modelo actual optó por un nuevo diseño de motor biturbo que supera los 1.000 CV.









