¿Qué son los coches sleepers? No hay mejor definición para ellos que la de 'lobo con piel de cordero'. Vehículos que a primera vista podría parecer que no corren tanto como lo que realmente pueden. Sin embargo, a pesar de su apariencia afable y tranquila, bajo el capó esconden mecánicas que le otorgan unas prestaciones que sorprenderían a más de uno... y de dos. Estos son los que más nos han llamado la atención. ¿Cuál te gusta más a ti?

Volkswagen Golf R32

El (prueba) Volkswagen Golf R siempre ha sido uno de esos coches sleepers que todo el mundo ha deseado. La cuarta generación del compacto alemán tuvo en su catálogo a la versión R32. Un monstruo con el motor VR6 de aproximadamente 240 CV y la posibilidad de escogerlo con una transmisión manual o automática. Además, con tracción total con embrague Haldex.

Volvo V70 R

Un modelo familiar con tracción a las cuatro ruedas y un cambio manual de seis velocidades. Y muy potente. Ese es el resumen de lo que Volvo puso a la venta con el V70 R. Por supuesto, también contaba con la seguridad de la que tanto presumen los modelos de la firma sueca. Su propulsor entregaba casi 300 CV de potencia, así que correr, corría.

Chevrolet SS

Los Chevrolet no tienen mucha fama, salvo modelos puntuales, a este lado del charco. Pero el SS era uno de esos coches sleepers que impresionaban al montarte en él. Ahora bien, su comercialización no fue todo lo bien que esperaban en la marca americana, en gran parte debido a su diseño, que no gustó a todo el mundo. Pero su V8 de 6,2 litros y más de 400 CV impresionaba.

Saab 9-2x Aero

Saab nunca ha sido demasiado popular, al menos en España. Sin embargo, han existido modelos como el 9-2x Aero, una berlina deportiva... que en realidad era un Subaru Impreza con los logos de la marca sueca. No en vano, su fabricación se llevó a cabo en Japón. Solo los más entendidos podrían diferenciar esta variante si la viesen por la calle.

Audi S4

La generación B5 del (prueba) Audi S4 fue una bomba. Ahora bien, no resulta para nada sencillo reconocer esta versión deportiva de la que quizá sea la generación más recordada del A4. Además, se podía adquirir con dos 'sabores' diferentes: sedán y familiar. Con su motor V6 era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de cinco segundos. Una bala.

Subaru Legacy GT

La mayoría de la gente sabe que la marca japonesa ha hecho coches muy veloces, como el (prueba) Subaru WRX STI. Lo que no es tan vox pópuli es que el Legacy contaba con una versión de lo más picante llamada GT. En la iteración de mediados de los años 2000 contaba con un motor heredado del STI, una transmisión manual y tracción a las cuatro ruedas... en un coche con un planteamiento familiar.

Mercedes Clase E 55 AMG

El matrimonio entre Mercedes y AMG siempre nos ha dado coches espectaculares. El Clase E de principios de los años 2000 se comercializó en una versión E 55 AMG increíble. Montaba un motor V8 sobrealimentado de 5,7 litros de cilindrada que entregaba más de 450 CV de potencia. La perfecta simbiosis entre modularidad para viajar con la familia y potencia extrema.

Lancia Delta Integrale

Este Lancia ha ido ganando popularidad con el paso de los años a través de su éxito en competición. Pero pintado de un color que no llame mucho la atención, no deja de ser un compacto que pasa relativamente desapercibido. Su motor de cuatro cilindros es extremadamente rabioso y su cambio de marchas manual pone la guinda a un conjunto excelente.

GMC Syclone

El último en esta lista de coches sleepers a tener en cuenta es el GMC Syclone, un pick up del que los europeos no tenemos demasiadas referencias. Pero aúna a la perfección la potencia americana con una carrocería de lo más útil... y discreta. Monta un propulsor V6 de 4,3 litros con 280 CV de potencia y un sistema de tracción total. Con esta combinación, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,3 segundos. El pick up más rápido de su época.