Ford GT90
Es el homenaje al Ford GT40 que nunca llegó a producción. Y es una pena, porque aunque el Ford GT de 2005 y el Ford GT de 2017 del que te dejo la prueba, son grandes deportivos y acertados reconocimientos a su antepasado, el Ford GT90 de producción hubiera sido un éxito seguro.

Este superdeportivo, que fue presentado en el Salón del Automóvil de Detroit de 1995, estaba desarrollado sobre un monocasco de aluminio. Por su parte, lo paneles de la carrocería estaban fabricados en fibra de carbono. Pero lo más importante es que el capó escondía un motor situado en central. Se trataba de un V12 de 6,0 litros con cuatro turbocompresores Garrett, capaz de rendir una potencia cercana a los 730 CV y un par máximo de 895 Nm.
Heredó algunos componentes de modelos que pertenecían al conglomerado de Detroit, como la caja de cambios FFD-Ricardo manual de cinco velocidades y la suspensión de dobles triángulos del Jaguar XJ220 o su motor, que fue formado tomando dos V8 de Lincoln.








