A pesar de que nos encante el mundo de la automoción, hay una serie de coches que no deberían volver a existir. Es posible que pienses que estamos locos, pero en esta lista te vamos a dar varias razones acerca de por qué pensamos que no sería bueno que volviesen. Es duro, pero solo han de quedar los mejores. ¿Tú qué opinas? ¿Te falta o te sobra algún modelo en este ranking?
Cadillac Catera
Aunque se llame Cadillac, lo que hay detrás de este Catera es en realidad un Opel. Un Opel Omega, de hecho. Para empezar, en la firma norteamericana no se molestaron ni en cambiarle los faros o la parrilla. Además, aunque su motor V6 tenía aproximadamente 200 CV, el coche era demasiado pesado, mientras que la transmisión automática era lenta e imprecisa.
Chrysler PT Cruiser
El PT Cruiser fue un Chrysler que tenía la intención de revivir la estética de los hot-rod, pero en una versión moderna. Se quedó simplemente como un coche feo para mucha gente. Era alto y estrecho, así que no destacaba tampoco por espacio interior. Y si al menos la firma yanqui le hubiera dotado de unas buenas prestaciones... pero también era bastante lento
Ford Pinto
El Pinto representa la que seguramente sea la historia más oscura de Ford. En realidad no era un mal vehículo. Sin embargo, lo que sí que era una atrocidad era su configuración interior, con un depósito de combustible mal colocado que hacía que el coche saliese ardiendo con cualquier pequeño golpe en la parte trasera. Varios usuarios llegaron a morir calcinados por un choque sin aparente importancia.
Hummer H1
El Hummer H1 fue un vehículo eminentemente militar. Lo que pasa es que gustó tanto por su imagen robusta y sus capacidades offroad que el fabricante atendió las demandas del público y lo comercializó entre particulares. Pero era tremendamente caro e incómodo, y además consumía muchísimo combustible. Y en cuanto a maniobrabilidad era un infierno.
Jaguar X-Type
Pocos coches han perjudicado tanto la imagen de su marca como hizo el X-Type con Jaguar. Las calidades y la solidez de construcción no eran las típicas de la firma británica, y la realidad es que se trataba de un Ford Mondeo atrapado en el cuerpo de un Jaguar. Para colmo, tampoco es que fuese demasiado bueno en lo que a fiabilidad se refiere.
Reliant Robin
Más que un coche, o un vehículo, mejor dicho, el Reliant Robin era una broma. Un 'objeto de movilidad', como está tan de moda decir ahora, con un habitáculo exageradamente pequeño. Y si hablamos de estabilidad, el hecho de tener una sola rueda delantera, que además era la direccional, condicionaba sobremanera su estabilidad en curva. Volcaba fácilmente.
Renault Dauphine
Renault fabricó el Dauphine entre mediados de los '50 y mediados de los '60. Una berlina sedán que no satisfizo a prácticamente nadie. ¿Las razones? Para empezar, era un vehículo al que perseguía la corrosión. Además, consumía bastante gasolina para ser un coche ligero y con unas prestaciones de lo más discretas. No nos extraña que quedase en el olvido.
Pontiac Aztek
El Pontiac Aztek estaba en el olvido hasta que lo rescató Walter White en la serie de Breaking Bad. Un modelo difícil de mirar, tanto o incluso más que el famosísimo Fiat Multipla. Sí, es verdad que era un vehículo bastante funcional para un uso familiar, especialmente por su espacio interior. Pero la amplitud también puede tener una cara bonita.
Ford Edsel
Cerramos la lista de los coches que no deberían volver a existir jamás con otro Ford, en este caso el mítico (por lo malo) Edsel. Una berlina en la que no había nada que funcionase bien: desde una caja de cambios que no hacía otra cosa que averiarse hasta unos frenos que fallaban, pasando por puertas y ventanillas que tenían holguras o unos tapacubos que salían rodando.
El motor v6 del opel omega es duro y responde muy bien, pero bien, no como un vehículo de ahora, pero para so época era irrompible y ágil para su peso en compensación caballos, motor y peso, un saludo