Existen una serie de coches homologados para rally que han marcado a más de una generación de 'petrolheads'. Modelos que se han convertido en míticos con el paso del tiempo, y algunos incluso desde que fueron anunciados. En esta lista hemos reunido algunos de los más importantes. ¿Echas alguno de menos? En ese caso dínoslo en los comentarios; pero algo es seguro: los que están, lo merecen.

Ford RS200

Comenzamos con esta lista de coches homologados para rally con uno de los mejores modelos fabricados por el departamento RS de Ford: el Ford RS200. Fue presentado a mediados de los '80 y es uno de esos vehículos locos creados para el extinto Grupo B.

Equipaba un motor sobrealimentado por turbo y en cuyo desarrollo participó Cosworth. Un bloque de 1,8 litros de cilindrada y cuatro cilindros que entregaba hasta 400 CV en las versiones de rally y 250 en las de calle. Su sistema de suspensión y tracción total era lo más avanzado de la época.

Lancia Stratos

¿Hay alguien en la sala que no conozca al Stratos? Este Lancia cambió la forma en la que se desarrollaban los coches de rally. La firma italiana construyó primero la variante de competición, y después fabricó las 200 unidades de calle necesarias para su homologación.

Antes de eso, los coches de rally estaban basados en los de carretera. Este italiano montaba un motor V6 de origen Ferrari que entregaba 185 CV en las variantes legales para circular por la vía pública. Además, su diseño era espectacular, obra de Marcello Gandini. Cosechó multitud de éxitos en la década de los '70.

Toyota Celica GT-Four

Dentro de los círculos de gente a la que le apasiona el mundo de la competición, el Celica no tiene demasiada aceptación. Incluso dentro de los modelos más aclamados de Toyota, tampoco es de los más destacados. Sin embargo, la versión GT-Four era de matrícula de honor.

Una variante de alto rendimiento construida para poder participar legalmente en competiciones de rally. Existieron hasta tres generaciones del Toyota Celica GT-Four, y la tercera es la que más nos convence. Monta un bloque turbo de 2,0 litros con cerca de 240 CV y tracción a las cuatro ruedas.

Porsche 959

Porsche no es el tipo de fabricante de coches que la gente asocie con los modelos que participan en rallyes. Es más conocido por construir modelos deportivos excepcionales, algunos de los mejores de todos los tiempos. Sin embargo, el 959 tiene esas dos características.

En la década de los '80, la marca alemana decidió fabricar el coche de rally definitivo para el Grupo B. Y aunque nunca llegó a competir, el 959 fue un deportivo fantástico. Tenía un motor de seis cilindros y 2,8 litros con casi 450 CV de potencia, y su velocidad máxima superaba los 300 km/h. Fue el más rápido de su generación.

Audi Quattro

El (prueba) Audi Quattro puso patas arriba el mundo de los rallyes cuando hizo su debut en el año 1980. Su nombre deriva de la traducción italiana de 'cuatro', que hacía alusión a la todavía vigente tracción a las cuatro ruedas de la firma de Ingolstadt, una de las más solventes que se han desarrollado jamás.

Fue el primer modelo en aprovechar las nuevas reglas del Grupo B, que permitían el uso de una tracción total. Gracias a esta inclusión, el Audi Quattro dominó con puño de hierro el panorama de los rallyes durante gran parte de la década de los años '80.

BMW M3

El (prueba) BMW M3 E30 es conocido no solo en los círculos de competición o de aficionados al motor. Muchas personas no ligadas emocional o laboralmente a este mundo también saben de la existencia de uno de los BMW más famosos que se han fabricado nunca.

Su combinación entre potencia, diseño y la ingeniería más avanzada de la época le convirtieron en uno de los mejores sedanes de aquel entonces. Pero es que además triunfó en competición, y aunque en tierra no era tan bueno como otros modelos 4x4, en asfalto era muy difícil de superar.

Peugeot 205 T16

A principios de la década de los '80, la firma gala quería también tener su cuota de protagonismo en el Grupo B de rally. Así es, esencialmente, como llegó a los concesionarios el (prueba) Peugeot 205 T16. Tan solo existieron 200 ejemplares de calle para homologar la versión de competición.

El coche era una bomba. Contaba con modificaciones clave en relación a la variante de tres puertas estándar. Tan bueno era que el de competición llegó a ganar la mitad de todas las carreras en las que participó. El homologado para la vía pública es uno de los coches urbanos más divertidos de conducir jamás fabricados.

Lancia Delta

El último de los modelos de coches homologados para rally de este ranking es otro Lancia, en este caso el Delta en sus versiones más deportivas. Uno de los compactos más radicales y a la vez mitificados de todo el siglo pasado. Y por supuesto, uno de los mejores coches Lancia de siempre.

La primera generación de este vehículo fue todo un triunfador en el mundo de los rallyes, consiguiendo un total de 46 victorias en WRC. Además, hay que tener en cuenta que durante su vida comercial existieron diferentes versiones, pero nuestra favorita es la HF Integrale.