¿Cuáles son los coches de cuatro cilindros más rápidos de la década de los 90? En una época en la que los motores grandes todavía no estaban demonizados, una época sin etiquetas medioambientales, también había modelos con mecánicas más pequeñas muy rabiosas. En esta lista hemos reunido varios de los que más llamaban la atención en su momento. A día de hoy son auténticas joyas.

BMW M3 E30 Sport Evolution

El (prueba) BMW M3 Sport Evolution no solo fue uno de los coches de cuatro cilindros más rápidos de los 90, sino también el pináculo de la serie E30 de la firma de Múnich. Durante varios años existieron diversas ediciones limitadas de este coche, pero de esta serie solo se fabricaron 600 unidades.

Estaba equipado con el motor más grande montado en el M3 del momento, un bloque de 2,5 litros y cuatro cilindros con el que podía alcanzar los 100 km/h desde parado en 6,1 segundos. Asimismo, instalaba algunos elementos que le hacían mejorar su rendimiento.

Ford Escort RS Cosworth

El (prueba) Ford Escort RS Cosworth estaba basado en un Escort corriente y moliente, que no destacaba en demasiadas cosas frente a sus rivales. Pero este era otra película. Fue construido para competir en el Grupo A, y su motor turbo de 2,0 litros resultaba espectacular.

No en vano, se proclamó vencedor en diversas carreras gracias, en parte, a sus más de 220 CV de potencia. Con estos era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 5,7 segundos, y rozaba los 250 km/h de velocidad máxima. Uno de los deportivos más picantes de los 90.

Lotus Elise S1

Todos conocemos de sobra a Lotus. Sus coches son emocionantes, y también rápidos. No porque sean demasiado potentes, aunque tampoco es que estén 'cojos' en este sentido. Sino porque su filosofía es la de fabricar vehículos con un peso muy reducido, que casi vuelen.

El Elise S1 cautivó a todo el mundo cuando fue lanzado por primera vez. Además, ganó numerosos premios por la forma en la que combinó tecnología y agilidad al volante. Montaba un propulsor de 1,8 litros con unos 120 CV y podía acelerar de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos.

Honda Integra Type R

Los modelos marcados con la insignia Type-R son toda una institución en Honda. El Integra no es un modelo demasiado conocido, pero sí uno de los coches con cuatro cilindros más rápidos de toda la década de los años 90. Su conducción era sencillamente excelsa... y rápida.

Su motor era un bloque de gasolina de 1,8 litros de cilindrada y cuatro cilindros que rondaba los 200 CV de potencia. Su velocidad punta estaba muy cerca de los 250 km/h, mientras que la aceleración de 0 a 100 km/h estaba cifrada en únicamente 6,5 segundos.

Subaru Impreza 22B STi

Mira que hay buenas versiones del (prueba) Subaru Impreza. Es un nombre ligado íntimamente al mundo de la competición, a pesar de que las últimas generaciones conserven ya poco de este carácter. Sin embargo, aunque es difícil, si hay que elegir una esa es la 22B STi.

Un auténtico superdeportivo encerrado en el cuerpo de una berlina sedán. Montaba un motor bóxer sobrealimentado por turbo con 2,0 litros de cilindrada y unos 275 CV de potencia. Fue fabricado a finales de la década y aceleraba de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos. Solo se construyeron 424 unidades. Así que sí: está muy cotizado.

Mitsubishi Lancer Evolution VI Tommi Makinen

Siendo realistas, todas las variantes que Mitsubishi ha comercializado con la etiqueta de Lancer Evolution merecerían estar en esta lista. Ahora bien, si hay que escoger tan solo uno, el elegido es la sexta generación en su versión especial Tommi Makinen. Una máquina.

Hablamos de la que probablemente sea la mejor generación de este mítico modelo. Un coche con más de 270 CV de potencia que llegaba hasta los 100 km/h desde 0 en 4,7 segundos, una cifra impresionante aún en la actualidad. ¿Su motor? Un bloque turbo de 2,0 litros y cuatro cilindros.

Nissan Sunny GTI-R

El último de los coches de cuatro cilindros más rápidos de la década de los 90 es un Nissan. El Sunny GTI-R era una auténtica bomba. Un hatchback construido entre los años 1990 y 1994 con vistas a competir en el Grupo A. Más de 220 CV catapultaban a su ridículo peso.

Tenía un motor de cuatro cilindros en línea y 2,0 litros de cilindrada se encargaba de impulsarlo, y tanto la toma de aire de su capó como su gran alerón le daban muchísima personalidad. Se ventilaba el 0 a 100 km/h en 5,4 segundos.