Si los ciudadanos de un país se ven limitados por cuestiones políticas encontrarán la forma de disponer, al menos, de los recursos básicos. Tal vez en esa lista de elementos esenciales no se encuentren los coches de carreras, pero cuando el bloqueo se lleva a cabo durante décadas, es normal que los aficionados quieran disfrutar de las competiciones automotrices. Y, aunque sea a nivel local, debes dar por hecho que lo conseguirán.

Este es el caso de países como Cuba (más en la actualidad) o de Rusia, especialmente en la época del Telón de Acero. En los años de mayor hermetismo, los pilotos que querían correr con sus coches debían improvisar para conseguir recambios, ya sea porque era necesario importarlos cuando no estaba permitido o porque eran demasiado caros incluso fabricándolos en la URSS.

Coches de carreras soviéticos con llantas de helicópteros militares

Según informan desde The Drive, uno de los elementos más costosos para cualquier corredor eran las llantas. Había llantas, por supuesto, pero eran de acero. En las décadas de 1970 y 1980, las llantas de aluminio eran prohibitivas incluso en los países de occidente, por lo que buscar alternativas a las ruedas de acero era esencial para mejorar el rendimiento de cualquier vehículo de competición.

De esta forma tan hipnótica se fabrica una llanta forjada

Esto llevó a los soviéticos a improvisar y fueron muchos los que se decantaron por llantas de magnesio procedentes de helicópteros militares. Según se informa, los trabajadores de ciertas plantas de producción contratadas para fabricar piezas aeroespaciales o vehículos militares a veces se quedaban después de su turno para fabricar llantas de carreras ligeras personalizadas. Estas llantas se fabricarían a partir de ruedas diseñadas para vehículos blindados o helicópteros.

Entre todas las opciones que había disponibles, una de las más populares eran el modelo KT 192-020, una llanta de aluminio que, según ZR.ru, estaba destinada a la serie BDRM de vehículos blindados de reconocimiento. Dado que seguían siendo caras, la alternativa a esta alternativa eran las llantas K2-116 diseñadas para vehículos aéreos, concretamente helicópteros militares.

Estas llantas eran de magnesio y se utilizaban en helicópteros Mil Mi-4 y Mi-8, el avión de transporte Antonov An-28 y el avión de pasajeros Ilyushin Il-18. Eran ruedas de 14 pulgadas, con un peso de entre 7,7 y 8,1 kilos, que estaban fabricadas en aleación de magnesio ML5, con bridas y secciones centrales extraíbles que permitían el intercambio de neumáticos.

Era necesario adaptar las llantas para instalarlas en el coche

Obviamente, estaban diseñados para uso en vehículos aéreos, por lo que para instalarlas en un coche de carreras era necesario hacer algunas modificaciones. Lo más habitual era mecanizar tambores o discos de freno viejos que se ajustaban a los patrones de pernos del vehículo receptor. Luego, se perforaban orificios para atornillar la pieza de freno modificada al resto de la llanta.

Esto hacía que fuera muy complicado equilibrar las ruedas y que fueran caras de producir, aunque, por el contrario, también eran más resistentes y ligeras que las llantas de acero convencionales.

Hoy es casi imposible encontrar estas llantas de magnesio procedentes de helicópteros militares en el mercado, incluso buceando profundamente en la red. Sin embargo, algunos coches clásicos de carreras rusos de esta época, que se han usado en eventos muy concretos, aún las equipan, lo que hace que sean tan exclusivas como las llantas más exclusivas que puedes comprar nuevas en el mercado.

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