Normalmente, la gente no concibe que haya coches baratos de pilotos. En general se tiende a pensar que el hecho de que alguien sea millonario va ligado de manera íntima a tener un garaje lleno de superdeportivos. En ocasiones es así, pero hay pilotos profesionales con mucho éxito en sus respectivas carreras que han conducido vehículos muy económicos. ¿Cuáles?
Ayrton Senna
El brasileño no era muy amigo de la potencia excesiva y se olvidaba de los derrapes y del punta tacón estando fuera de la 'oficina'. Quizá por eso en su día a día conducía un Ford de lo más corriente, un Escort. Ahora bien, también es verdad que en su colección había un Audi S4 y un precioso Honda NSX negro. Pero el 'daily' era el utilitario del óvalo azul.
Jarno Trulli
Jarno Trulli se mantiene fiel a sus raíces. Y seguramente sea por eso que en su garaje de diario hay un (prueba) Fiat 500. El italiano fue piloto de Fórmula 1 entre 1997 y 2011, y condujo, entre otros, para Jordan, Toyota, Renault o Lotus Racing. Le sacaba mucho partido a sus coches. Así que ya sabes que cuando no estaba persiguiendo tiempo de vuelta, estaba recorriendo Italia en su Fiat 500.
Kimi Räikkönen
El hombre de hielo siempre ha sido famoso por tratarse de un tipo bastante frío, y para el día a día tenía un Fiat 500X que le regaló Ferrari cuando ganó el título de Fórmula 1 en el año 2007. Pero debajo del capó no había un V8, sino un motor turbodiésel de 1,3 litros y algo menos de 100 CV de potencia. Esto no es lo que esperarías que condujese un campeón de Fórmula 1, ¿verdad?
Jolyon Palmer
Joylon Palmer no pasó mucho tiempo en la Fórmula 1. Sin embargo, sí que saltó a la fama pronto gracias a su padre, también ex piloto y propietario de muchos circuitos de carreras en Reino Unido. Lo curioso es que Joylon conduce todos los días un (prueba) Renault Mégane, eso sí, en su acabado GT. De hecho, al haber sido piloto de la marca, la mayoría de sus coches son del fabricante francés.
Kyle Busch
Kyle Busch es un piloto legendario de NASCAR. Pero los superdeportivos no son su pan de cada día, sino que prefiere un Camry. Esta berlina de Toyota está lejos de tratarse de un coche prestacional, pero curiosamente también lo utiliza (modificado, claro) en las carreras. Y cuando está fuera de la pista lleva uno estándar. El mundo real tiene límites de velocidad.
Kyle Petty
Kyle Petty también es otro piloto que solía correr en NASCAR, y tras su retirada su afición por la velocidad se fue con su carrera. Así es como aterrizó un (prueba) Toyota Prius en su garaje. Dice que es excelente para el medio ambiente; lo contrario a los coches que solía conducir en su trabajo. Y también dice que además de ser amable con la capa de ozono y los osos polares, es práctico y muy espacioso.
Carl Edwards
El (prueba) Ford Mondeo Hybrid es el coche soñado para alguien con una familia y que desea viajar cómodo y de manera eficiente, gastando poco. Por eso resulta tan extraño ver a otra de las leyendas de NASCAR, Carl Edwards, conducir uno en su vida privada. Pero había truco, y es que los pilotos suelen ser leales a sus patrocinadores: lo tuvo cuando Edwards corría para Ford.
Daniel Suárez
Daniel Suárez es otro piloto popular de NASCAR. Y aunque lo norma es que se pusiera al volante de un Ford GT40 y quemase el asfalto con él, lo cierto es que prefiere circular en un (prueba) Toyota Camry. Esta berlina híbrida es práctico por su amplitud, pero también tiene un sistema de propulsión fiable y de lo más eficiente. Algo que sorprendentemente le importa y mucho.
... y Daniel Suárez
Pero el Camry no es el único coche extrañamente normal que tiene Daniel Suárez. En su colección también figura uno de los Volkswagen más importantes de la historia de la automoción, el Beetle. Es una válvula de escape que prefiere conducir cuando quiere relajarse a solas. Lo condujo desde México hasta Estados Unidos cuando fue nombrado oficialmente como piloto de NASCAR.