Cabría pensar que las carreteras más anchas son más seguras, pero no es así. Al menos, en vías urbanas lentas, donde los límites de velocidad son de 30 o 50 km/h. Así lo revela un estudio de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, según el cual las carreteras con carriles estrechos mejoran la seguridad.
Los investigadores estudiaron la anchura de los carriles en siete ciudades de Estados Unidos: Nueva York, Dallas, Filadelfia, Chicago, Washington D.C., Denver, Salt Lake City y Miami. Entre todas ellas, examinaron 7.670 tramos de calles similares y luego los redujeron al azar a 1.117 tramos para un análisis más detallado. El resultado fue que, en la mayoría de los casos, la reducción de la anchura de los carriles disminuía el número de accidentes de tráfico y mejoraba la seguridad de los peatones.
Las carreteras con carriles estrechos mejoran la seguridad, según un estudio

La mayoría de los departamentos de transporte de las ciudades prefieren, en la medida de lo posible, carriles de 3 a 3,5 metros de ancho, pero los investigadores descubrieron que, con una anchura de 3 metros, no se reducían significativamente los accidentes a velocidades de entre 30 y 40 km/h. En cambio, sí disminuían drásticamente a velocidades de entre 50 y 55 km/h.
Igualmente, con las carreteras con carriles estrechos también aumentan la seguridad de los peatones, porque así hay más espacio para aceras y carriles bici que los mantiene fuera de la calzada y alejados de los coches. “Contrariamente a lo que se cree, los carriles más anchos en zonas urbanas pueden provocar más accidente y, en última instancia, Shima Hamidi, doctora y profesora adjunta del informe y directora del Centro de Transporte Climáticamente Inteligente de la Escuela Bloomberg.
¿Qué proponen?
Los responsables del estudio recomiendan cambiar la anchura estándar de las carreteras a 3 metros para las vías donde el límite de velocidad sea inferior a 55 km/h, siempre que no se utilicen para el transporte de mercancías. Al mismo tiempo, insisten en la necesidad de priorizar el diseño de calles más inclusivas por encima de la velocidad para que los peatones y los coches puedan convivir mejor. Y lo más importante, reducir la anchura de los carriles podría contribuir a aumentar la seguridad, así como minimizar las obras y el mantenimiento de las carreteras.
No es el primer estudio que sugiere reducir la anchura de los carriles. Diseñar calles más integradoras y carreteras con menos carriles podrían contribuir a que las ciudades fuesen más seguras para todos, tanto vehículos como peatones, además de mejorar la calidad de vida de los residentes.









