El garaje de Fernando Alonso esconde auténticas joyas de la automoción. En los últimos meses hemos visto algunas de ellas, como un Mercedes CLK GTR o un Lancia Delta HF Integrale. Esta vez, Fernando Alonso ha sorprendido conduciendo su Bugatti EB110 GT en Mónaco, un coche que también tuvo Michael Schumacher.
El piloto español lleva un tiempo sacando sus juguetes del garaje y esta vez le ha tocado a uno de los superdeportivos más espectaculares y especiales de todos los tiempos. De hecho, se considera como el modelo que inauguró la era de los hiperdeportivos.
El Bugatti EB110 de Fernando Alonso, una máquina que alcanza los 336 km/h
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En efecto, el Bugatti EB110 GT se desarrolló a principios de los 90 para celebrar dos hitos: los 110 años del nacimiento de Ettore Bugatti, fundador de la marca, y el regreso de la compañía después de años sin actividad. Es, además, el antecesor del Veyron, antes de entrar en el Grupo Volkswagen.
De nuevo, la cuenta de Instagram monaco_uxurystyle ha cazado al bicampeón del mundo de Fórmula 1 al volante de esta espectacular máquina por las calles de la capital monegasca, un vehículo que monta un motor V12 de 3.5 litros con cuatro turbocompresores y produce 560 CV a 8.000 rpm y 611 Nm de par. Los 15 litros de aceite en el sistema de cárter seco aseguran una lubricación óptima del motor en todas las circunstancias.
Combinado con una caja de cambios manual de seis relaciones, el EB110 GT acelera de 0 a 100 en 3,6 segundos y alcanza los 336 km/h, aunque el velocímetro marca 400…. Cifras increíbles para los estándares de los 90. Más tarde salió la versión EB 110 SS, con 612 CV y 650 Nm de par, que reducía unas décimas el 0-100 (3,2 segundos) y superaba los 350 km/h, gracias a un chasis construido íntegramente en fibra de carbono.
Michael Schumacher tuvo uno
Hoy, el Bugatti EB110 GT es un coche muy cotizado, que puede superar los 2,5 millones de euros, dependiendo de la versión y su estado. Gracias a este modelo (y a Romano Artioli, su impulsor) la marca de Molsheim pudo resucitar y, más tarde terminaría siendo adquirida por el Grupo VAG.
Fernando Alonso no es el único piloto de F1 que tiene un Bugatti EB110 GT. El hiperdeportivo francés también cautivó a Michael Schumacher, que se compró uno cuando salió al mercado. De hecho, el piloto alemán había probado varios superdeportivos para una comparativa de una revista especializada y el que más le impresionó fue, precisamente, el Bugatti.









