Hace 100 años nació Carrozzeria Touring, uno de los carroceros más famosos y prestigiosos de toda la historia del automóvil. Durante un siglo, esta compañía fundada en Milán se ha caracterizado por hacer coches ligeros. Así lo decía su lema: ‘El enemigo es el peso; el obstáculo, la resistencia del aire’.

Gaetano Ponzoni y Felice Bianchi Anderloni, dos abogados de la capital con experiencia en automoción, fundaron Carrozzería Touring en 1926, después de que el segundo pasara varios años en Isotta Fraschini como director creativo y piloto de pruebas. Allí trabajó estrechamente con varios carroceros, lo que le brindó la oportunidad de evaluar los puntos fuertes y débiles de su labor.

El pegamoide

100 años Carrozzeria Touring

Touring se creó para ofrecer un producto innovador tanto en estilo como en tecnología. Si bien el primer objetivo se logró mediante la adopción gradual de líneas más suaves y colores distintivos, el segundo tomó forma a través de la patente francesa de Weymann, que Touring adquirió para la producción en Lombardía.

El sistema consistía en sustituir los paneles de acero de la carrocería por un cuero artificial llamado pegamoide, que se produce recubriendo un soporte de tela con una mezcla de resina y celuloide. El material resultante podía clavarse directamente sobre una estructura de madera fijada al chasis del coche, lo que reducía en gran medida el peso total del vehículo.

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El método también se utilizaba en aviación, pero tenía un inconveniente importante: con el tiempo, el pegamoide se secaba, se agrietaba y se volvía quebradizo. Esto hizo que Touring abandonase el sistema, ya que la empresa había hecho de la calidad de fabricación un sello distintivo muy valorado por los principales fabricantes, empezando por Alfa Romeo, cuya planta de Portello en Milán se encontraba a tan sólo unos cientos de metros de las instalaciones del carrocero, en Via Ludovico di Breme.

Nace el sistema Superleggera

En 1935, con el estallido de la guerra de Abisinia, la producción de automóviles disminuyó drásticamente, pues los recursos se redirigieron a la industria bélica. Incluso fabricantes de automóviles de lujo como Isotta Fraschini se vieron obligados a producir componentes para la aviación militar.

En aquel momento, Bianchi Anderloni se dio cuenta de que las técnicas de fabricación desarrolladas para cumplir las necesidades de ligereza y rigidez de los aviones podían adaptarse a los coches. Su solución se basaba en soldar una densa estructura de delgados tubos de acero al chasis principal de acero, lo que permitía acoplar los paneles ligeros de aluminio que conformaban la carrocería.

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El sistema ‘Superleggera’ nació de esta idea y pronto se convertiría en el sello distintivo de Carrozzeria Touring. Para homenajear los orígenes de este concepto inspirado en la aviación, la compañía añadió un par de alas al escudo beige que lleva la ‘T’ azul de su emblema.

La Mille Miglia de 1937

La colaboración con Alfa Romeo se fue fortaleciendo cada vez más y llegó a abarcar no sólo coches de producción, sino también modelos especiales construidos para la aristocracia internacional y, sobre todo, coches de carreras, que la Scuderia Ferrari gestionaba desde 1929. En 1937, un Alfa Romeo 6C 2300 B MM con carrocería Superleggera hizo su debut en la Mille Miglia pilotado por el equipo que formaban Ercole Boratto, el chófer de Mussolini, y Gianbattista Guidotti.

Terminaron cuartos en la clasificación general con la carrocería en perfecto estado, lo que proporcionó una prueba definitiva de la eficacia del método de construcción de Touring y marcó el momento en que se consolidó firmemente la relación de confianza entre Enzo Ferrari y Felice Bianchi Anderloni.

Nace la vinculación entre Carrozzeria Touring y Enzo Ferrari

Esta relación también cambiaría la importancia que el Commendatore, hasta entonces centrado exclusivamente en motores y chasis, otorgaba al diseño de sus coches como elemento clave de identidad y prestigio. El enfoque cobró forma tres años después, tras la ruptura de Ferrari con Alfa Romeo y la prohibición contractual que le impedía utilizar su propio nombre en un coche.

Recurrió directamente a Carlo Felice Bianchi Anderloni para diseñar la carrocería del 815, producido por Ferrari con el nombre de Auto Avio Costruzioni y que presentaba el “estilo Touring; por tanto, no se trataba simplemente de un coche de carreras, sino de un modelo de lujo”, como recordaría más tarde Bianchi Anderloni. Este tomó las riendas de la empresa en 1948 tras la repentina muerte de su padre.

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Del modelo 815 con carrocería Superleggera se fabricaron dos unidades: el primero fue para el marqués Lotario Rangoni Machiavelli, quien solicitó asientos de cuero y una boca de llenado oculta, mientras que el segundo, mucho más austero, fue para el joven conductor Alberto Ascari, que visitaba diariamente al carrocero para seguir sus avances.

El primer Ferrari de calle

En 1948, Carlo Felice diseñó las líneas del que se convertiría en el primer coche de carretera de Ferrari, el 166, disponible en versiones berlinetta y spider. Esta última fue un éxito inmediato, gracias a la pureza de sus líneas, que  atrajo la atención tanto del público como de los expertos del sector en el Salón del Automóvil de Turín de ese año, incluido el joven Gianni Agnelli, el heredero de FIAT y gran amante de los coches bellos y potentes. Dicen que, al ver el 166 exclamó: “Pero no es un coche; ¡parece un barquito!! (barchetta), acuñando así un término que permanecería asociado a ese tipo de spider durante muchos años.

En 1949, Luigi Chinetti, futuro importador de Ferrari en Estados Unidos, logró junto con Lord Selsdon la primera victoria del Cavallino Rampante en las 24 Horas de Le Mans con un 166 MM. El propio Gianni Agnelli convirtió ese mismo modelo en un icono de estilo al encargar un ejemplar bicolor en azul y verde, con interiores de piel color canela claro. Ese mismo coche lo condujo su nieto, John Elkann, presidente de Ferrari, poco antes de la retrospectiva de la Mille Miglia en 2026 y exactamente cien años después de la fundación de Carrozzeria Touring.

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