Cada vez más, el renting es la fórmula de movilidad elegida por las personas que quieren un coche. Atrás ha quedado la idea de que son las empresas las únicas entidades que se decantan por esta fórmula de alquiler a largo plazo. Además, es la modalidad en la que se puede tener la última tecnología y el mayor ahorro y flexibilidad.

Y es que este cambio de tendencia se debe a las ventajas del renting para particulares frente a la compra tradicional, que supone una atadura. La primera, y probablemente la que miran más conductores, es el menor coste. No es necesario un gran desembolso inicial para estrenar coche, liberándose de préstamos o créditos.

Asimismo, las revisiones periódicas, el seguro o el mantenimiento -aceite, nieves o filtros, entre otros elementos- están incluidos. También, cualquier avería, puesto que es la empresa de renting la que se hace cargo de las reparaciones, de las piezas y la mano de obra, ya sean fallos mecánicos o eléctricos. Y, claro está, de los neumáticos, tanto por desgaste como por pinchazo. También en el precio entra la asistencia en carretera y la gestión de citas para el taller.

Tener la última tecnología es otra de las bazas. El contrato suele ser de tres a cinco años, y como cambia todo tan rápido en el ámbito tecnológico, un coche puede quedarse 'desfasado'. No solo hablo de conectividad, un punto que cada vez se tiene más en cuenta, sobre todo entre la gente joven; también de seguridad. Cada vez son más los sistemas avanzados de ayuda a la conducción (ADAS) que incluyen los automóviles, muchos de ellos, obligatorios por Europa. Por tanto, cuanto más nuevo sea un vehículo, más seguridad a sus pasajeros brindará.

Y también incluiría el tema de las etiquetas de la DGT. En estos años, elegir el tipo de sistema de propulsión en un coche supone un quebradero de cabeza. Quizá lo que más interese sea un automóvil con motorización diésel, pero existe el miedo de que dentro de unos años le pongan más restricciones o sea complicado realizar su venta. Con la modalidad de renting se asegura poder deshacerse de él sin complicaciones y, además, sin sufrir depreciación, sin olvidar los quebraderos de cabeza que supone la venta de un vehículo usado.

¿Quizá interese más un microhíbrido con su etiqueta ECO? Hace unos años no resultaba atractivo, pero ahora algunos como los automóviles de Stellantis o Audi permiten realizar maniobras a baja velocidad en modo totalmente eléctrico como la de aparcamiento o iniciar la marcha.

Y dentro de unos años, ¿un PHEV con la pegatina 0? Puede, porque supone un ahorro en carburante si se dispone de una tarifa eléctrica barata.

Y ya que estamos, ¿por qué no cambiarlo por uno eléctrico? La venta de este tipo de coches, por fin, ha comenzado a subir en España. En 2025 ha crecido significativamente, superando las cifras de 2024 y alcanzando una cuota de mercado del 11,4% en agosto -el año pasado era de 5,64%-.

Por todos estos motivos, en 2025, el renting se ha convertido en una fórmula de movilidad inteligente para muchos particulares.

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