La industria del automóvil vive un momento de cambio transcendental. Todo está virando hacia la tecnología limpia y la electrificación, abandonando por el camino, si es necesario, los sistemas de propulsión menos eficientes en términos de emisiones contaminantes. Sin embargo, el cambio no va a ser inmediato y, por el camino, será necesario reducir la presencia de estos motores “sucios” dando paso a tecnologías que los hagan más sostenibles.
Y en esta transición trabajan muchos fabricantes, incluyendo a Audi que ha desarrollado multitud de soluciones con el objetivo de hacer más eficientes sus motores diésel y de gasolina. Una de estas soluciones se denomina “twin-dosing” y es un sistema que, según explica el fabricante de los cuatro aros, “es capaz de reducir los óxidos de nitrógeno de los motores TDI en más de un 90 por ciento”.

La primera vez que la marca alemana nos habló de este sistema fue a finales de 2020, cuando anunció que lo iba a introducir en la nueva generación Evo 3 de motores V6 TDI del Grupo Volkswagen. Este anuncio coincidía con la inminente entrada en vigor de la normativa Euro 6d, que empezó a operar el 1 de enero de 2020, aunque no sería hasta un año más tarde cuando sería efectiva para todos los nuevos vehículos para los que se solicitara homologación por primera vez.
¿Qué es la tecnología “twin-dosing” de Audi?
Volviendo al sistema “twin-dosing” de Audi, esta tecnología emplea un catalizador de oxidación NSC (NOx Storage Catalyst) cercano al motor para almacenar los óxidos de nitrógeno temporalmente hasta que da comienzo la etapa de regeneración del filtro de partículas diésel. La regeneración se produce mediante un enriquecimiento de la mezcla de combustible y aire activada por la centralita del vehículo.

El catalizador no solo almacena estas partículas para su posterior neutralización, sino que también oxida los hidrocarburos no quemados y el monóxido de carbono, convirtiéndolo en dióxido de carbono y vapor de agua, para lo cual emplea las moléculas de oxígeno del NOx almacenado temporalmente.
En una segunda etapa se reduce los óxidos de nitrógeno mediante la inyección del aditivo AdBlue. Este sistema se conoce como “twin-dosing” (dosificación doble) e inyecta dos veces AdBlue en los gases de escape, permitiendo así una distribución más eficaz de la urea sintética para una reducción eficiente de los óxidos de nitrógeno.
Especialmente eficaz en situaciones de alta carga de trabajo

La inyección de la solución acuosa de urea se produce en dos puntos donde existen diferencias de temperatura. Esto produce un proceso químico denominado termólisis por el cual se convierte el AdBlue en amoníaco, que reacciona con los óxidos de nitrógeno que aún no han sido reducidos y da como resultado agua y nitrógeno elemental, un gas que representa casi el 80% de la composición de la atmósfera terrestre.
Mediante esta solución, Audi consigue convertir más del 90% de los óxidos de nitrógeno en un amplio rango de temperatura y funcionamiento, cumpliendo así con los exigentes límites de NOx.
El sistema entra en funcionamiento en etapas en las que el motor está sometido a condiciones de carga alta de trabajo, por ejemplo, en conducción en autopista o al utilizar un remolque, lo que aumenta la temperatura de los gases de escape en el filtro de partículas y disminuye la tasa de conversión de óxidos de nitrógeno. Es aquí cuando la doble dosificación de AdBlue hace efectivos los sistemas de post-tratamiento de partículas contaminantes.









