En la década de los 60, Chrysler sorprendió al mundo con un coche de turbina, del cual, llegó a construir 55 unidades, de las que 50 fueron ofrecidas al público para que los utilizara, dentro de un programa de trabajo que terminó en 1966. Luego, la mayoría de ellos fueron destruidos. Sin embargo, Ford se adelantó y en 1955 construyó un Thunderbird con motor Boeing a turbina.
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Bajo el capó del Thunderbird que ves aquí, cuyas fotos ha compartido en Twitter un archivero de Ford, Ted Ryan, no está el famoso motor V8 de 4.7 litros de 200 CV. Como puedes ver en la imagen, detrás e la rueda delantera sobresale un espectacular tubo de escape que sugiere que el vano motor acoge algo diferente, un motor de turbina suministrado por la compañía Boeing.
El Thunderbird con motor Boeing que Ford construyó en 1955
I think the world would have been a cooler place with a Thunderbird powered by a Boeing gas turbine engine! Well, we almost got it. See the testing notes. #BuiltFordTough #TreasuresFromTheFordArchives #IHaveTheBestJobInTheWorld pic.twitter.com/hgLsaXXprT
— Ted Ryan (@tedryan64) March 31, 2022
Ryan compartió las imágenes acompañadas de un documento que describe el programa de Ford. El motor era un Boeing 8c que produce 175 CV y, presumiblemente, una bonita banda sonora. Mientras el vehículo a turbina de Chrysler tenía las salidas de escape en la zaga, el one-off de Ford recurrió a una gigantesca salida lateral, tras el paso de rueda delantero. El documento presenta observaciones como un retraso considerable en la aceleración inicial y algunos inconvenientes en el diseño.
¿Hubo alguna ventaja con este motor Boeing? El documento menciona una buena respuesta en la aceleración a velocidad media, un funcionamiento suave y una relación entre peso y potencia favorable. El diseño más simple de la turbina, con respecto a un motor con pistones, hace que el mantenimiento sea más sencillo. Quizá, con un mayor desarrollo posterior de esta idea, incluyendo un escape más convencional, habría sido posible ver un Thunderbird con motor a turbina en la cadena de montaje.
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Por otro lado, hay que subrayar el coste total de este proyecto: Ford hizo una inversión de 188.000 dólares, unos 170.000 euros de 1955, equivalentes a 1,8 millones de euros actuales. Lógicamente, el elevado coste de producción fue un factor determinante para que la marca del óvalo abandonara el proyecto, lo mismo que le pasó a Chrysler.
Fuente: Motor1.com









