A todos nos gustaría tener un hiperdeportivo en nuestro garaje. Despertarnos e ir a disfrutar de nuestro capricho sobre cuatro ruedas. Pero la dura realidad es que se trata de un lujo carísimo, que muy pocos se pueden permitir. Y para demostrártelo vamos a decirte cuáles son los gastos de un Bugatti Veyron a lo largo de todo un año. Un curso que se puede hacer muy cuesta arriba si tienes que afrontar los pagos asociados a un coche así. ¿Estabas pensando en darte el gustazo? Pues a no ser que seas millonario... olvídate.
Manny Khoshbin nos lo enseña
Quien nos lo enseña es -en inglés- el empresario Manny Khoshbin en su canal de YouTube, del cual te dejamos en vídeo aquí debajo para que lo veas por ti mismo. Lo curioso es que Khoshbin posee dos de estos monstruos con motor W16 de los 450 que Bugatti ha fabricado a lo largo de los 10 años que ha estado construyéndose este modelo.
Al sobrarle el dinero jamás se ha preocupado de los gastos ni de la depreciación, conduciendo algunos coches de este tipo en su día a día. Y a pesar de que su debilidad son los Mercedes SLR McLaren, de los que tiene hasta cinco ejemplares en su garaje, Khoshbin nos explica cuáles son los gastos de un Bugatti Veyron.
Estos son los gastos de un Bugatti Veyron:
Un coche cuyo precio de partida es de siete cifras nunca será económico de mantener, sino más bien todo lo contrario. Entre los gastos de un Bugatti Veyron se encuentra el cambio de aceite y del resto de fluidos. Esto ha de hacerse cada año y sale por más o menos 22.500 euros. Lo mismo que cuesta un Seat León bien equipado.
Pero es que el trabajo que lleva es realmente minucioso. Los lugares a los que se ha de acceder no están para nada expuestos, ni es fácil llegas hasta ellos. Es necesario desmontar los neumáticos traseros, los frenos y el revestimiento de los pasos de rueda para cambiar todos los líquidos necesarios.

Siguiendo con las ruedas, la marca aconseja cambiar las llantas -sí, las llantas- cada dos años. ¿Cuánto cuesta un juego nuevo de cuatro llantas? Pues sale por unos 34.000 euros, que sumado a las gomas, que cuestan 45.000 euros, ya es una cantidad importante. Ah, y hay que sustituirlas cada 16.000 km. Con esto ya tenemos unos 100.000 euros cada dos años, o algo más. Pero hay más, mucho más...
No olvides el combustible y el seguro
Por supuesto, no nos podemos olvidar tampoco de echarle de 'comer'. Llenarle el depósito supone tener que pagar por 100 litros de gasolina. Así que teniendo en cuenta que tenga que ser la de mayor calidad, y suponiendo una media de 1,50 euros por litro, sale a 150 euros cada depósito. Que puede durar unos 300 o 350 km a ritmo normal. Lo que arroja, haciendo esos km al mes, otros 2.400 euros al año solo en gasolina.
Tampoco hemos de olvidar una póliza de seguros de este coche. Encontrar una compañía que se haga responsable de semejante hiperdeportivo no es sencillo, y no encontrarás muchos configuradores web que siquiera tengan la marca. Pero podemos afirmar que los precios suelen oscilar entre, más o menos, 30.000 y 45.000 euros al año. Y por ultimo, el último susto...
¿Reparaciones? Esperemos que no...
Por último, recordar que un coche es susceptible de romperse. Al menos algunos elementos, y más cuando están sometidos a tanta presión como en un Bugatti Veyron. Así que vamos con ejemplos prácticos: cada turbo sale por unos 6.000 euros, a lo que hay que sumar una mano de obra de 8.000 euros por reemplazar un par de ellos.

El compresor de la climatización cuesta otros 8.000 euros, y hay dos. Más la mano de obra, que supone un extra de 1.800 euros. Y si se te estropea algún elemento relacionado con el árbol de levas, lo más sencillo será sustituir la pieza, pues la mano de obra requiere desmontar el motor y sale por aproximadamente 16.000 euros.
Conclusión: si no eres millonario, no te compres uno
Así que la conclusión es sencilla. Si sumamos los gastos de un Bugatti Veyron durante todo un año contando con combustible, seguro, una pequeña reparación, cambio de aceite y fluidos, llantas y neumáticos la cifra es alucinante. Solo hay que sumar. Y eso sin tener en cuenta lo que cuesta comprarlo. Una locura incluso para los más pudientes.






