Seguramente, recuerdes la historia del Toyota Bandeirante que te contamos hace tiempo, un todoterreno que nació del Toyota Land Cruiser FJ40 y se fabricó en Brasil durante cuatro décadas. Aunque, una unidad busca nuevo dueño, este Toyota Bandeirante de 1989 está en venta.
La serie FJ40 del Toyota Land Cruiser se lanzó en 1960, pero se siguió fabricando en Brasil hasta 2001 como Bandeirante. La unidad que se ofrece ahora en Brazilian Classic Cars es muy especial por su magnífico estado de conservación y un kilometraje muy bajo.
A la venta un Toyota Bandeirante de 1989 que ha tenido una vida ‘muy tranquila’
Normalmente, este tipo de vehículos se utilizaban para circular por superficies exigentes, caminos de tierra, fango, gravilla… superando todo tipo de obstáculos. Estaba concebido para eso. Sin embargo, este ejemplar en concreto ha tenido una vida mucho más tranquila.
Durante casi cuatro décadas, su mundo se limitó al suave asfalto del Aeropuerto Internacional Rubem Berta de Uruguayana, municipio del Estado de Río Grande del Sur, cercano a la frontera con Argentina y Uruguay. Este clásico 4x4 de color amarillo mostaza pertenecía a la autoridad aeroportuaria federal, Infraero, que lo utilizaba para remolcar carros de equipaje desde la terminal hasta el avión y viceversa.
Motor Mercedes

Como nunca salió del recinto del aeropuerto, el cuentakilómetros marca unos modestos 33.986 kilómetros. Según explicó el vendedor a Carscoops, eso supone una media de tres kilómetros al día durante 30 años. Las pruebas de su pasado profesional se limitan al orificio de montaje en el techo para la sirena del aeropuerto. Por desgracia, el remolque para equipaje no se incluye en la venta, ya que se vendió hace tiempo en una subasta del gobierno.
Bajo el capó, no hay un motor de Toyota, sino un diésel de cuatro cilindros y 4.0 litros de Mercedes que desarrolla 90 CV y 265 Nm de par, enviados a las cuatro ruedas mediante una caja de cambios manual de cuatro velocidades. El vehículo se conserva en un estado original en gran parte, con el salpicadero y el interior de fábrica y sólo algunos pequeños signos de desgaste en el volante. Quien se anime, deberá pagar 38.000 euros que piden por él.









