Los SUV siguen siendo, año tras año, los claros dominadores en el mercado. El año pasado en España la cuota de mercado de todocaminos fue de casi el 60%, o lo que es lo mismo, 6 de cada 10 coches nuevos que se vendieron en 2023 en nuestro país fueron SUV. A la alta demanda que tiene este tipo de vehículos responden los fabricantes de coches que, alentados por sus grandes ventas, aumentan las cotas exteriores de los SUV, a veces, de forma indiscriminada.

Un estudio reciente revela un dato interesante: los vehículos de pasajeros nuevos en Europa aumentan su ancho en 1 centímetro cada dos años, invadiendo el espacio que podrían utilizar otros usuarios de la vía. Y esto es especialmente preocupante en el Viejo Continente, donde las carreteras y zonas de aparcamiento no están pensadas para vehículos cada vez más grandes, haciendo las calles cada vez más peligrosas para peatones y ciclistas.

Preocupa el tamaño cada vez mayor que tienen los SUV

En la Unión Europea, el ancho máximo permitido para todos los vehículos es de 2.550 mm. Esta medida entró en vigor en la década de 1990 con el fin de regular el ancho en camiones y autobuses. Sin embargo, esta norma la están aprovechando los fabricantes de automóviles para aumentar el ancho de sus SUV, llegando a superar los 2.000 mm en modelos como el BMW X5 (prueba), el Mercedes GLS o el Range Rover (prueba), por mencionar unos pocos.

Un estudio reciente de Transport & Environmet (T&E) revela que la anchura media de los coches nuevos en la Unión Europa ha superado ya los 1.800 mm, con un crecimiento anual de 5 mm desde 2001.

James Nix, autor de este estudio, dijo a The Guardian: “Puede que no parezca una cifra enorme. Pero la realidad es que, a menos que haya una reforma, los SUV grandes y las camionetas de lujo llegarán a ser tan anchos como los camiones y los autobuses”.

En muchos casos, las plazas de aparcamiento de las ciudades europeas fueron diseñadas para vehículos que midieran hasta 1.800 mm de ancho, lo que significa que la mitad de los coches nuevos del mercado actual ya no caben en este tipo de estacionamientos.

Al mismo tiempo, la altura del vehículo también se convierte en un problema. Un estudio realizado por el Vias Institute de Bélgica revela que aumentar la altura del capó en 10 centímetros incrementa el riesgo de accidente mortal para ciclistas y peatones en un 30%.