Los Speed, tradición Mustang generación tras generación

Speed Family Mustangs

Historias como esta son las nos gustan, la de una familia, los Speed, que sienten una gran pasión y tradición por el Mustang y que pasa de generación en generación. Todo se remonta a ese instante en el que el padre de la familia, Gilbert Speed, ya difunto, decidió cambiar la mascota de la familia, un pony, por un Ford Mustang de 1965. Los siete hijos de la familia decidieron años más tarde comenzar a adquirir y restaurar clásicos Mustang como homenaje a su padre.

La colección de la familia cuenta, a día de hoy, con tres Ford Mustang Mach 1 de 1969, dos Mustang Mach 1 de 1970 (uno con uno de los motores construido por el padre), un Mustang Mach 1 de 1971 y un Mustang Convertible de 1973, así como un ejemplar de los 90 y otro de la quinta generación, un Shelby Mustang GT350. Diferentes modelos a lo largo de la historia del Ford Mustang que ahora son parte del patrimonio familiar. Daniel Speed, uno de los hermanos, recuerda ese momento en que su padre decidió cambiar su pony. “Un sábado, papá dijo: ‘Si no lo montan, sé lo que haré con él’”, recuerda. “Entonces regresó con el coche”.

Speed Family Mustangs

Daniel, quien ahora trabaja en proyectos avanzados como ingeniero de cohetes en la industria aeroespacial, trabajó como mecánico para la empresa de camiones de su padre en la zona rural de Valdosta, Georgia (Estados Unidos). Dado que cada pick-up que su padre compró para la flota de la compañía era Ford, Daniel y sus hermanos llegaron a conocer cada uno mecánicamente, lo que les llevó a comprar y restaurar clásicos Ford Mustang (prueba).

Después de que el hermano menor de Daniel, Chester, comprara y restaurara un Mustang de 1965 en 1980, cuatro de los hermanos Speed siguieron su ejemplo, comprando sus propios vehículos para que éstos los restauraran. Tras la muerte de su padre, los hermanos decidieron conducir sus Mustang clásicos dos veces al año para asistir a eventos. Ahora que los siete hermanos viven en Georgia y Florida, los viajes con los clásicos pony car son una oportunidad para reunirse y recordar sus días de infancia con su padre, y cómo éste les transmitió la pasión por los coches y camionetas de Ford.

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