Skoda es una de las marcas europeas más antiguas. Concretamente, ya supera los 130 años y, durante todo ese tiempo, no sólo ha fabricado coches. De hecho, Václav Laurin y Václav Klement, los fundadores de la firma, empezaron con un taller de reparación de bicicletas en Mladá Boleslav. Pero en los 70, el fabricante hizo un concept poco conocido, el Skoda Type 736, y era un buggy.
En los años 60 y 70 estaban muy de moda este tipo de automóviles, debido a las carreras de autocross. Gracias a su diseño minimalista y poco peso, eran perfectos para competir en tierra. Seguro que te suena el buggy Meyers Manx de Volkswagen. Pues Skoda también quiso sumarse a esta tendencia.
Los buggys eran muy populares en los años 60 y 70
Nos remontamos a 1970. Ese año, un coche oficial de Skoda ganó en la categoría de hasta 1.000 centímetros cúbicos en Pardubice, República Checa. Al año siguiente, la marca ganó el campeonato checo de autocross de manera contundente con un buggy basado en el 100/110 L. sin embargo, a pesar de los éxitos, abandonó la competición para centrarse en otras disciplinas.
En ese momento, los buggy se hicieron muy populares en zonas costeras de Estados Unidos y esa moda llegó a Europa. En 1971, la compañía belga Francois Vernimmen, especializada en este tipo de vehículos, aprovechó la plataforma del Skoda 100 para hacer su Buggy VF, equipado con un motor de 1.0 litro, cuatro cilindros y 42 CV, unido a un cambio manual de cuatro velocidades. Paralelamente, en Italia, el importador de Skoda Motorest también ofreció un buggy llamado Kirby, de un pequeño fabricante de coches, Autozodiaco de Pianoro, en Bolonia. No obstante, sólo se fabricaron dos ejemplares.
Se fabricaron cinco prototipos del Skoda Type 736
Siguiendo esta corriente, en 1973 Skoda decidió desarrollar su propio buggy, dando lugar al Type 736. Contaba con un chasis bastidor tubular, una barra antivuelco para proporcionar estabilidad y un motor de cuatro cilindros procedente del Skoda 100. El vehículo medía apenas 3,32 metros y pesaba poco más de 700 kg. La única protección de los ocupantes era una capota de tela y unos paneles laterales. Posteriormente, la marca checa añadió una carrocería de fibra de vidrio reforzada.
Pese a la popularidad de los buggys y los 30.000 kilómetros que llegó a acumular durante las pruebas, se construyeron cinco prototipos, pero el Skoda Type 736 nunca llegó a producción. Hoy se conserva una de esas unidades conceptuales en el museo de Skoda.