Normalmente, alguien se compra un coche para utilizarlo, ya sea para sus desplazamientos diarios, para viajar o para los fines de semana. Pero hay otros que prefieren conservarlo como un objeto de colección sin apenas tocarlo. Es el caso de este Mercedes 500 SL que lleva 44 años guardado en un garaje. No está matriculado y sólo tiene 63 kilómetros.

Esta es la insólita historia del señor Hough, un conductor inglés que en 1982 compró este 500 SL R107, uno de los coches más exclusivos de Mercedes en la época y muy codiciado en la actualidad. Lo compró en Inglaterra, en el concesionario Carols de Wolverhampton, pero una vez entregado no lo matriculó y ni siquiera quiso conducirlo él mismo hasta casa. Un camión lo transportó hasta su casa, donde quedó guardado en el garaje con temperatura controlada. Así durante más de cuatro décadas.

El dueño compró el Mercedes 500 SL hace 44 años y nunca lo utilizó

SL Shop, un compraventa especializado en el R107, conoció esta historia hace unos quince años, durante el Salón del Automóvil Clásico NEC en Gran Bretaña. La empresa conoció Hough, quien dijo que tenía un 500 SL prácticamente nuevo. SL Shop le preguntó si tenía intención de venderlo y la respuesta fue negativa. Hough consideraba que el coche no era simplemente un bien valioso, sino un ejemplo de la ingeniería de Mercedes que debía conservarse en su estado original.

Sin embargo, en agosto de 2025, el propietario volvió a contactar con el compraventa: era hora de confiarlo a otra persona. La condición era que el coche siguiera recibiendo el mismo cuidado que había permitido su excepcional conservación. La compañía lo adquirió y le realizó una profunda revisión para verificar su autenticidad y estado. El resultado fue increíble: aún conservaba de fábrica el tratamiento protector Waxoyl bajo el capó y a lo largo del sistema de escape. Este recubrimiento normalmente se desgasta con el paso de los años, pero la casi total falta de uso ha favorecido su conservación.

No hay rastros de óxido e incluso la pintura metalizada conserva un tono particularmente intenso, lo cual se entiende, ya que prácticamente nunca ha estado expuesta de forma continua al sol y a la intemperie. El interior también conserva un aspecto casi nuevo, incluyendo la tapicería de cuero. La única modificación de Hough es la estrella de plata en el capó, que él mismo elaboró. Bajo ese capó, el motor V8 M117 de 5.0 litros atmosférico de 245 CV y 400 Nm de par, unido a una transmisión automática de cuatro velocidades.

El clásico roadster de Mercedes no se vende

SL Shop ha decidido no venderlo. En su lugar, el Mercedes 500 SL pasará a formar parte de una exposición permanente, conservado a temperatura controlada en la sede de la empresa en Stratford-upon-Avon.

Una decisión inusual para un coche diseñado para viajar, pero coherente con el deseo de su primer propietario: detener el tiempo y conservar un Mercedes de 1982 casi exactamente como salió del concesionario.