El 24 de julio de 1992, mientras la Expo de Sevilla atravesaba su ecuador y Barcelona se preparaba para la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos del día siguiente, SEAT y Suzuki firmaron un acuerdo para producir un nuevo modelo para sustituir al Marbella e impulsar las ventas en el segmento A. Iba a ser el SEAT Rose, aunque el proyecto nunca llegó a ejecutarse.

No es el primer caso de un coche que se concibe, pero que termina guardado en un cajón de escritorio. En este caso, la marca española conserva lo que iba a ser el Rose en la Nave A122. Pero, sin duda, se trata de uno de los coches menos conocidos.

SEAT Rose, el modelo que no vio la luz

A principios de los 90, SEAT quería buscar un sustituto al Marbella, un modelo que le había reportado mucho éxito en los años anteriores, pero que ya empezaba a quedarse un poco obsoleto. Para ello, llegaron a un acuerdo con Suzuki. El vehículo se fabricaría en la planta de SEAT y ambos fabricantes estimaban producir unas 150.000 unidades anuales.

El diseño compartía algunos rasgos del Ibiza y del Toledo de aquella época, sobre todo, en el aspecto del frontal, tenía una carrocería de cinco puertas con unas medidas muy compactas y un espacio interior relativamente amplio, teniendo en cuenta que era un coche pequeño.

Mecánicamente, se hablaba de que montaría un bloque tricilíndrico de 1.0 litro y una potencia en torno a los 60 CV, motor que, por cierto, se fabricaría en la planta de Santana en Linares, Jaén, gracias a un acuerdo que tenía con Suzuki.

El nuevo SEAT, desarrollado con Suzuki, se iba a denominar Rose, pero los japoneses abandonaron el proyecto, debido a la crisis que atravesaban tanto la marca española como Volkswagen. Lógicamente, la fábrica de Santana se quedó sin producir el motor. En cuanto a SEAT, nunca abandonó su idea de llevar al mercado un vehículo pequeño y lo consiguió unos años más tarde con el Arosa.