El Renault 5 (esta es su historia) es uno de los coches más míticos y populares de la historia del automóvil y, en los últimos años, ha recobrado interés por el lanzamiento del Renault 5 E-Tech (prueba), quizás, el producto más ambicioso de la etapa de Luca de Meo como CEO del grupo, hasta su salida el pasado verano. Pero hubo una versión muy especial y poco conocida, que podríamos bautizar como Frankestein: el Renault 5 Supercar.
Antes de seguir, conviene no confundir este R5 Supercar con el LeCar, una versión que cruzó el Atlántico para comercializarse en Norteamérica. Nuestro protagonista es el Supercar, una rara versión que llegó al mercado en el ocaso del modelo, en 1984, justo cuando la marca del rombo lanzó su sustituto, el Supercinco.
¿Qué hace tan especial a esta versión? Es un Renault 5 muy raro, porque se fabricó en Valladolid con piezas procedentes de otras versiones del coche, es decir, con el remanente de componentes que se conservaban en la planta pucelana. Por ejemplos, las llantas eran de un 5 TS, los paragolpes, las franjas del lateral de la carrocería y los asientos derivaban del acabado TX, las luces de marcha atrás de los GTL, TS, TX y Copa y el motor era el 1.1 de 45 CV que se montó en el GTL, igual que la caja de cambios de cuatro velocidades y el cuadro de instrumentos, que carecía de cuentavueltas.
La unidad que ves en las fotos, según nos comentó Fernando Poveda, jefe de Prensa de Renault y Alpine España, estaba en la planta de Valladolid, sin matricular y a estrenar, desde hace 40 años.
Renault 5 Supercar, posiblemente, el R5 más raro
En definitiva, el Renault 5 Supercar era más bien un Frankestein. Como cuando estás en casa y preparas una comida con los ingredientes que tienes a mano. Como todos los R5, medía 3,50 metros de largo, 1,52 metros de ancho y 1,41 metros de alto. Contaba con unas llantas de sólo 13 pulgadas, aunque no estaban nada mal para la época. Hoy nos resultan enanas, comparadas con las de 16 o 17 pulgadas (mínimo) que montan la mayoría de los utilitarios.
Pese a su tamaño, el interior era bastante cómodo y suficientemente amplio como para acoger hasta cinco pasajeros, todo ello con un maletero de 270 litros. Para poner en contexto esta cifra, recordemos que el nuevo Renault 5 eléctrico ofrece una capacidad casi idéntica, con 277 litros.
En marcha, la versión Supercar del R5 era muy práctica en ciudad, como el resto de la gama que se fabricó desde 1972. Sus 45 CV pueden parecer muy pocos, pero el coche apenas pesaba 700 kg, por tanto, era una potencia suficiente para circular por ciudad y alrededores. Lógicamente, no era un coche pensado para ir por autovía, donde además alcanza los 120 km/h, pero a más de 100 km/h sufre. Tampoco un coche de 3,5 metros es lo más adecuado para nuestras autovías actuales, pero en aquella época se viajaba por carreteras secundarias y el tráfico era más lento.