La nomenclatura, sea del área que sea, siempre es un tema interesante. Conocer que ha definido un concepto y por qué se le ha dado determinado nombre a algo es un aspecto que suele resultar bastante curioso pero no que mucha gente ni siquiera se plantea. En el mundo del automóvil los nombres abundan, a cada cual más peculiar, pero ¿por qué llamamos así a los coches?

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Y no nos referimos a modelos concretos, algo que daría para un reportaje completo solo yendo marca por marca, hoy vamos hablar de ciertas tipologías de coches y por qué comenzaron a llamarse así. De hecho, vamos a centrarnos en la tripleta limusina-berlina-sedán, que está bastante relacionada entre sí.

Antes que nada hay que hacer el apunte de que la relación es más clara en el habla anglosajona, donde las berlinas se llaman ‘saloon’. En un principio los tres términos se utilizaban para denominar el mismo concepto, los coches de carrocería cerrada, con una mayor inclinación por uno u otro dependiendo de si se estaba en Inglaterra o Estados Unidos. Con el tiempo se fueron diferenciando, usando limusina para los vehículos más lujosos y, por norma general, de mayor longitud; y quedando los otros dos para hacer referencia a los modelos de tres volúmenes “normales”.

Por qué llamamos así a los coches

Saloon

El origen del término es francés, de ‘salon’ que, como en nuestro idioma, hace referencia a una estancia de tamaño medio/grande en el que se reúnen grupos de personas. Tras adaptarlo al inglés añadiendo una segunda ‘o’ y popularizarse en el Salvaje Oeste como punto de encuentro para vaqueros, acabó trasladándose al mundo de la automoción para hacer referencia a los vehículos con un espacio considerable para pasajeros.

Sedán

El origen de este es latín, la palabra ‘sedes/sedere’, que significa ‘sentarse’ y evolucionó sobre 1600 al término ‘sedán’ en italiano. Éste hacía referencia a las sillas cubiertas, a modo de trono portátil, que transportaban a pie cuatro lacayos. Llegó durante el siglo XVII a Inglaterra y tras popularizarse acabó pasando al mundo del motor tiempo después aprovechando las similitudes de la silla con “tracción humana” a los coches que reemplazaban a las personas por un motor pero que mantenían, de alguna manera el concepto de grande y espacioso en la zona central y más fino en el frente y la zaga.

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Limusina

De ‘Limousine’, término que se usaba para referirse a Limoges y a un tipo de vestimenta (limousin) que utilizaban sus habitantes, una suerte de capa con una capucha que se alargaba por delante para cubrir la cara de la persona. Esa forma era bastante similar a la de los primeros coches lujosos, que llevaban un techo para cubrir (malamente) al chófer de las inclemencias del tiempo. Aunque más adelante el puesto de conductor se introdujo en la protección en la cabina, el nombre se mantuvo.

Fuente: Jalopnik.

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