Nacido de las intuiciones de Vincenzo Lancia, el Lancia 12 HP Alfa se presentó en 1908 y fue el vehículo con el que se inició la trayectoria de la marca turinesa. Con este coche, el ingeniero y piloto italiano hizo realidad su sueño de dirigir su propia marca de automóviles para plasmar innovaciones técnicas como la transmisión por cardán.

Lancia es una de las marcas de automóviles más emblemáticas, no sólo de Italia, sino en general, del sector. A lo largo de su dilatada historia, ha forjado su identidad no ya a través de su ingeniería innovadora, como también mediante la elección de nombres que evocan la riqueza de la cultura clásica. Todo eso fue posible gracias a un hombre del Renacimiento, Vincenzo Lancia, quien desde muy pequeño le interesó las matemáticas y, especialmente, la ingeniería.

Salió de FIAT para iniciar su propio camino

El Lancia 12 Alfa fue fruto del trabajo y la inspiración de Vincenzo Lancia que, con sólo 26 años, se lanzó a fabricar vehículos tras una carrera de éxitos pilotándolos, diseñándolos y supervisando su producción. En 1898, entró como aprendiz en Ceirano, un fabricante de bicicletas en el que empezó como contable y terminó ayudando al desarrollo de su primer automóvil.

Tras la compra de esta firma por Fiat, pasó a ser inspector del proceso de fabricación y piloto de carreras. Su trayectoria deportiva le valió el honor de colocar la primera piedra del Circuito de Monza. Aunque siguió compitiendo para el fabricante turinés hasta 1909, Vincenzo llegó a un acuerdo amistoso con el senador Agnelli en 1906 para salir de la empresa e iniciar un proyecto ambicioso: plasmar sus ideas en un automóvil que llevaría su nombre: Lancia.

Lancia 12 Alfa, el punto de partida

Tras meses de duro trabajo, en 1907, el propio Vincenzo empezó a probar el entonces llamado internamente Tipo 51, que acabaría poniendo a punto para iniciar su comercialización en el Salón de Turín, ya en febrero de 1908 como Lancia 12 HP. El nombre de Alfa vendría años después como una propuesta de su hermano Giovanni, profesor de Lenguas Clásicas, que le aconsejó nombrar a los modelos Lancia siguiendo las letras del alfabeto griego.

El esfuerzo valió la pena: el público supo apreciar un automóvil lleno de innovaciones, con un chasis bajo y ligero para los estándares de la época y una transmisión por cardán, en lugar de las cadenas que, al estilo de las bicicletas, eran la norma en aquella época.

Buenas prestaciones y variedad de carrocerías

El Alfa 12 Alfa estaba equipado con un motor de cuatro cilindros y 2.544 centímetros cúbicos, que desarrollaba 28 CV a 1.800 rpm y podía alcanzar una velocidad de 90 Km/h. Estas prestaciones, unidas al hecho de que se comercializara como con carrocerías muy diversas, como Doble Faetón, Coupé de Lujo, Landaulet o Limusina, supusieron todo un éxito.

En total, se fabricaron 100 unidades del primer Lancia de producción de la historia, de las cuales varias se exportaron a Gran Bretaña y Estados Unidos. Además, se produjo una versión específica para competición, con un chasis más corto, dando lugar a la estrecha relación de Lancia con los deportes del motor.