Si le preguntas a cualquier mecánico por la calidad y fiabilidad de los motores actuales, casi con total seguridad te va a responder que son mucho peores que los de antes. Esta opinión está bastante generalizada entre los propios conductores y, en general, entre los aficionados a los coches. No hay duda de que hoy los coches se averían antes y, probablemente, te preguntes por qué. Pues te vamos a dar la verdadera razón por la que los motores modernos fallan tanto, incluso, con pocos kilómetros.

Antes, los problemas en los motores eran relativamente raros. Si hacías un correcto mantenimiento, era difícil que apareciera una avería y tenían una vida útil muy longeva. Subrayamos lo de hacer un correcto mantenimiento, porque ningún motor, por muy bueno que sea, aguanta sin cambiarle el aceite cuando le toca, por ejemplo. Sin embargo, los motores modernos fallan cada vez más temprano y, muchas veces, sin haber tenido un uso excesivo aún.

¿Por qué los motores modernos fallan tanto?

Motores modernos fallan

Lo lógico sería creer que los motores modernos deberían ser más fiables y duraderos que los de antes, porque que hay una evolución tecnológica: son más potentes, más limpios y eficientes que nunca… Pero, precisamente, ahí está la raíz de muchos problemas que tienen esos motores hoy, porque trabajan dentro de unos márgenes mucho más estrechos.

Los ingenieros del sector automotriz están obligados a hacer más con mucho menos y por eso los motores tienden a tener desplazamientos más pequeños, mayores salidas, menores emisiones y una mejor eficiencia de combustible. Todas estas métricas coexisten en un paquete que habría sido impensable hace dos décadas. Por tanto, no hay mucho margen de error: si algo falla, puede que el motor no tenga tanto margen para absorber le problema.

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Si desarmas un propulsor moderno, verás holguras de rodamientos más ajustadas, volúmenes de aceite reducidos, anillos de pistón más delgados y relaciones de combustión mucho más altas que en el pasado. Todos esos cambios pueden ciertamente hacer que el motor sea más eficiente, pero también reducen las tolerancias de seguridad.

En consecuencia, si la presión del aceite cae inesperadamente, los residuos bloquean un conducto o un motor se calienta más rápido de lo habitual, no hay mucho margen de maniobra. Los defectos de fabricación, los errores de calibración y los problemas de lubricación pueden llevar a un fallo rápido y de envergadura.

La fabricación a mayor escala y tolerancias más estrictas, la raíz del problema

Motores modernos fallan

A lo largo del tiempo, los defectos han aparecido y desaparecido en el proceso de fabricación, pero no siempre han tenido un efecto tan significativo como parece tenerlos hoy. La diferencia podría estar en la escala a la que estos defectos se propagan, vinculada a la tolerancia que cualquier motor moderno tiene para ellos. Las compañías producen motores en volúmenes enormes, aprovechando redes de suministro extensas y múltiples plantas.

Entonces, si un problema de contaminación se cuela en la producción o hay un solo error de mecanizado, puede afectar rápidamente a cientos o incluso miles de vehículos y, cuando ese defecto interactúa con un motor de tolerancias ajustadas, los resultados pueden ser graves. Un ejemplo muy ilustrativo de esto es el famoso PureTech de Stellantis con su problema en la correa de distribución impregnada en aceite, un motor que se ha montado en muchos modelos de Peugeot, Citroën y Opel.

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En un motor más antiguo y menos estresado, podría haber una imperfección, pero sólo en el fondo, resultando en un desgaste acelerado. Sin embargo, hoy te enfrentas a fallos en los rodamientos, bloques y daños internos catastróficos. Los motores modernos dependen de un flujo de aceite preciso, una calidad de material consistente y que todo funcione al milímetro. Si hay una variación en el proceso de fabricación que excede la tolerancia de diseño, no queda margen de maniobra.

El papel de la digitalización

Motores modernos fallan

Otra de las razones por las que los motores modernos fallan tanto. Estos propulsores difieren de sus predecesores en muchos aspectos y gran parte de eso se debe a la digitalización. El software de control del motor juega un papel crucial en la protección del hardware, con docenas de sensores proporcionando información valiosa.

El sistema monitorea la entrega de combustible, el comportamiento de la presión del aceite, los golpeteos, las temperaturas de escape y muchos otros parámetros en tiempo real. Si todo va bien, este software permitirá que el motor funcione a niveles elevados de rendimiento y eficiencia, reportando resultados que anteriormente habrían sido imposibles. Sin embargo, si surgen problemas de hardware, ese software se convierte en una herramienta de mitigación.

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