La historia del Porsche 911 deja claro que no es un coche cualquiera. Con el tiempo, se convirtió en un icono que permanecerá para siempre en la cultura automovilística. Como todo, ha evolucionado con el paso de las generaciones y, aunque conserva parte de su esencia, los modelos clásicos son los más venerados. Una de las figuras más importantes relacionada con Porsche es Jan Kalmar, fundador de Kalmar Automotive, y ha compartido su opinión sobre los modelos clásicos de la marca. Y a más de uno va a sorprender.
Kalmar ha construido su reputación restaurando y reconstruyendo ejemplares clásicos de Porsche. Su negocio comenzó restaurando los primeros 911, pero se ha extendido a la fabricación de coches listos para rally y restomods personalizados que llevan estas máquinas mucho más allá de sus especificaciones originales.
Jan Kalmar sobre los Porsche 911 clásicos: “Es una mierda”
En una entrevista con la revista EVO, Kalmar no tiene reparos en compartir sus pensamientos sobre los 911 clásicos y por qué cree que no son tan buenos como se dice, al menos en su forma original. Durante la conversación, lanza algunas afirmaciones sobre el 911 que a muchos no gustarán, sobre todo, cuando se refiere a la generación 964.
"Cuando mi generación era joven, todos soñábamos con tener un 911", dice Kalmar. “No podíamos permitirnos uno entonces, pero ahora cada vez más gente puede. Pero cuando compran el coche con el que solían soñar, lo conducen y se dan cuenta de que es una mierda. Se conduce como un hueso roto. Un Golf se conduce mejor y el faro del 911 cuesta lo mismo que un Golf”.
Su argumento de que quienes tienen un romance con los 911 refrigerados por aire son más propensos a pasar por alto las deficiencias podría tener fundamento. Los coches modernos son herramientas mucho más precisas que incluso los mejores superdeportivos de la época y quizás sea fácil para alguien que no está al tanto de estos temas ser engañado por la nostalgia, sólo para darse cuenta de que los primeros 911 no eran capaces de ofrecer la experiencia de conducción equilibrada y moderna que habían imaginado.
No es una condena al legado de Porsche. Kalmar tiene experiencia de primera mano para respaldar su argumento: restaurar y modernizar los clásicos le ha dado una visión de lo difícil que es hacerlos realmente agradables según los estándares de hoy.