Fabio Belnome (Volata di Peluca) ha puesto el broche final a su 'Volata World Rally: conduciendo de Alaska a la Patagonia’, la temporada 3 de sus aventuras con el Fiat Marea 1.9 JTD. El creador de contenido ha compartido con sus seguidores y algunos periodistas algunas de sus hazañas de su último periplo, que le ha llevado a recorrer el continente americano; y lo ha hecho en el Cupra City Garaje de Madrid. El catalán ha estado acompañado en el ‘escenario’ por Iñigo Salaberría, el también generador de contenidos, pero de relojes, quien ha ido lanzándole preguntas previas a la interacción con el público.
El influencer ha recorrido con su berlina italiana de segunda mano, por la que pagó 900 euros y con la que ha superado los 327.000 kilómetros, 52 países. Pero, ¿cómo comenzó esta aventura?
"Lo curioso es que el primer viaje que hice así solo fue en 2022 a India. Yo viajé a India en avión y ahí cogí una moto e hice todo el norte en moto. Entonces, el primer día, fueron seis horas sin parar, y cuando llegué al hostel, al poner música en el teléfono, aparece la manzanita y se muere.
Ahí tenía todos los mapas descargados, WhatsApp, de todo. Entonces, me quedo incomunicado; casi me da un ataque de ansiedad en la cama. Digo, bueno, pues me voy a tener que comprar un teléfono. Por suerte India es el país con más teléfonos del mundo. Y me fui, me compré un Xiaomi, el más barato que había, y creé un grupo de mejores amigos en Instagram para así poderme comunicar, porque no podía hacer ni login en Gmail ni en WhatsApp, en ningún sitio, porque todo pide dos pasos de verificación.
En ese grupo de mejores amigos en el que estaban mis amigos y mi familia, empecé ahí a colgar lo que me pasaba. Al día siguiente colgaba lo que comía y al día siguiente, la moto y al día siguiente… y empecé a hacer un blog sin querer queriendo.
Todos me decían: “Hola, estoy super enganchado”. Y yo pensaba… ¿Qué me vas a decir si eres mi madre o uno de mis mejores amigos? Pero pensé: sí que tiene algo atractivo ver a alguien ahí solo metiéndose en follones y que no tiene realmente ni idea de mecánica ni de nada a ver qué le pasa, ¿no? Y cuando volví dije, pues a ver si esto puede ser mi trabajo; mi sueño era dedicarme a ello. Entonces volví, creé el canal, estuve haciendo un año de coches y fue ahí cuando llegó el Marea.
Me compré el Marea, me fui a Noruega y la intención era desguazarlo y volverme en avión. Al final no lo desguacé, spoiler. Sí, me volví en avión porque el coche sí que lo aparqué ahí dos semanas. Yo volví a trabajar, volví a buscarlo; cuando fui hacia Noruega tenía 10.000 seguidores y volví, 60.000.
Pensé: si a la gente le ha gustado Noruega, cuando diga que yo voy a Japón,nos va a petar a todos la cabeza. Seguro que aquí hay mucha gente que le gusta conducir, viajar… Viajar hasta Japón era en plan, "Qué loco." Y le añadía un coche de 900 € y luego pasó todo".
Respecto a las diferencias y similitudes entre la segunda aventura, la de Japón, con la última, la americana, Volata ha destacado: "La gente. Es muy curioso que la calidez que tienen los latinos se parece un montón a la de los rusos. Dices: ¿Pero cómo puede ser? Los rusos son muy fríos de primeras, pero a los 5 minutos no te dejan pagar, te dan ellos de su comida; es gente muy muy muy muy cálida. Eso se ha parecido bastante.
Sí que es verdad que a nivel de carreteras ha sido muy diferente porque en Rusia hay buenas carreteras. Aunque rompí el cárter por una mala carretera, en general puedes tener en Mongolia unas carreteras impresionantes. Las carreteras en Latinoamérica sí que son un poco peores. Pero algo muy curioso es que realmente se acaba pareciendo todo un poco.
En muchas ocasiones, una jornada de conducción de seis horas se enlaza con otra compuesta por otras tantas. Pero entre ellas, en algunas ocasiones conoces gente con la que te relaciones y con la que te tienes que despedir sabiendo que nunca más las volverás a ver.
Entran unas bajadas bastante heavies porque de repente estás con gente que te acoge en su casa, que te conoce mogollón porque te ven y me abrazan, me llevan a su casa, me dan de comer; pero, después, estoy una semana solo. En esa semana de soledad, a mí no se me hace duro estar solo, se me hace duro después de estar con la calidad de la gente, pasar tiempo de calidad. Intento, cuando estoy muy contento, no estar muy feliz y cuando estoy muy triste, estar demasiado abajo.
En este viaje, el momento más jodidillo fue el del cárter. Hay un momento que estoy en el coche y digo: ¿Cómo puede ser esta vez, tío? Un frío tremendo, superlejos. Sabía que se iba a arreglar en un día, pero iba a ser un coñazo de día. También cuando estuve en Canadá, que me di media vuelta arriba del todo, eso lo arrastré bastante tiempo.
Y el más feliz ha sido llegar a Ushuaia, por la entrada bastante épica que haces, que es tras una curva y, de repente, encuentras esas dos torres. Todos los buses que pasaban, todos gritando: “¡Eh Volata!”. Y yo llorando, intentando lavarme los ojos. Toda la gente paraba el coche, se bajaba, nos abrazábamos. Fue muy muy guay".
La cantidad de kilómetros que realiza Fabio a diario es enorme. Si le sigues sabrás que dedica muy poco tiempo a ‘hacer turismo’ allá donde va. Y es que el poco tiempo que le sobra lo dedica a editar sus vídeos.
"Lo único que hago en el día es dormir, comer un poco, caminar algo, conducir y editar. No hago nada más. Y si alguien aquí ha creado contenido o ha editado, sabe lo que es. Yo lo hago cada día. Cuelgo vídeos cada día, cuelgo stories cada día, a veces cuelgo un montón de stories que tardo una barbaridad de tiempo en hacerlos, y si algún día hay algo en mi día que hace que eso se cambie, me destroza todo el día y me pongo de mala leche. Cada día tengo que editar, pase lo que pase: nieve, haga 37 grados… Y, por suerte, lo he cumplido durante, no te voy a decir seguidos, pero sí que 209 días he hecho vídeo".
Al seguir los stories, reels y publicaciones de Volata di Peluca parece que lo conocemos muy bien, pero, ¿queda algo por mostrar?
"He salido duchándome casi en bolas, he salido llorando en varias ocasiones, he salido quejándome de cualquier cosa… Al final intento enseñarlo todo, porque para entender un poco la historia creo que tienes que entenderme a mí de alguna manera, ¿no? Yo estoy casi todo el rato en pantalla. Tú dices: "Intento mostrarme lo más abiertamente posible." Quizás sí que hay unos lados que no muestro, pero que tampoco creo que sea tan necesario, que quizás me los guardo yo para mí, pero sí, creo que un 80% de mi personalidad o de mi ser.
Sobre cómo lanzarse, cómo buscar el momento ‘adecuado’ u oportuno, cómo vencer el miedo de dar el primer paso, Volata sostiene:
"El miedo es un bloqueo. Yo tuve ese bloqueo un montón, para que veas: lo hice en 2024, pero yo lo quería hacer en 2023 y no me atreví. Dije, c***, comprar un coche de 900 € y me voy a ir a Noruega. Es una locura. Y no me atreví. Empecé a poner excusas. Y el bloqueo era el miedo, 100% el miedo.
Entonces, al año siguiente me atreví, me costó también un poco, pero en plan… había que hacerlo. Para salir a Japón lo retrasé como una semana porque cada día encontraba una excusa nueva para no salir hasta que ya mi madre me dijo: "Tío, tengo que hacer algo en tu habitación, vamos a hacer un gimnasio o lo que sea, de aquí te vas", entonces ya tuve que salir. Yo, el consejo que daría sería intentar no empezar por algo muy muy grande, porque cuanto más grande, más respeto te va a dar y más te va a costar arrancar; empieza con algo pequeño, que sea manejable y ahí te quitas el miedo un poco.
Ir a Noruega 20 días en coche, viviendo en un coche, no lo he hecho nunca, pero, bueno, era manejable y luego irme a Japón, pues si en vez de ser 20 son 100. Si por 20 puedo hacerlo. Por América, igual, si he hecho 100, puedo hacer 200 y la que venga, pues si he hecho 200, a saber… Y así es como yo lo veo, haciéndolo lo más pequeño posible, que sea algo que tú puedas controlar y luego aceptar que va a haber un montón de cosas que no puedas controlar y aceptar lo que te pase el destino", concluye Fabio.
Y después de la cuarta temporada, con cuatro continentes recorridos, ¿qué?
"La idea es dar la vuelta al mundo con el Marea, eso sí que lo tengo clarísimo. Eso me va a llevar un año más, un año y medio más. Luego sí que me gustaría hacer diferentes cosas. Realmente no tengo nada barajado, pero, bueno, me gusta mucho el deporte, entonces quizás hacer alguna locura con deporte extremo. Me gusta mucho la competición de coches; me encantaría meterme de alguna manera por ahí, pero siempre buscando algo que sea un poco de lo que ya nos conocemos; que digas, ostras, pues eso es bastante volatas y pelucas. Ir un poco por ahí buscándole una vuelta, pero, de momento, no me he roto la cabeza pensando en los siguientes proyectos".
Y la que creo que es la pregunta del millón después de estar en 52 países con el Fiat Marea. ¿Con qué país de todos te quedarías y recomendarías, sin duda, visitar?
"Mongolia es espectacular. Irán me encantó. Irán me gustó mucho. Bolivia también me gustó mucho. El Salar de Uyuni fue espectacular. Creo que cada uno tiene su cosa, pero si tuviera que volver a uno rollo mañana y conocerlo de otra manera, pues quizá sería Mongolia o Uzbekistán o Kirguistán; algo de centro Asia. Seguro que sería el decisivo".