Si sigues estos consejos para alargar la vida de tu coche conseguirás ahorrarte no solo dinero por evitar ir al taller a hacer reparaciones, sino disgustos innecesarios que puedes evitar teniendo un poco de cuidado. La mayoría de ellos son sencillos de llevar a cabo y solo es cuestión de mentalizarse, es algo que a la larga tendrá su recompensa, independientemente de si tu coche es diésel o gasolina.

Respeta el rodaje

Es importante tratar bien al coche desde del principio, durante la fase de rodaje no vayas más rápido de lo que debes ni sometas al vehículo a acelerones demasiado fuertes. Empieza poco a poco y todo irá mejor.

Conduce con cuidado

Conduce suave y con anticipación ya que, además de ser más seguro y ahorrar combustible, evitará que fuerces el coche a lo tonto.

Deja que caliente

Cuando arranques, se consciente de que al coche le cuesta coger calor para rendir de manera óptima, así que intenta empezar con suavidad, no subirlo mucho de revoluciones, etc.

No lo cargues en exceso

Aunque distribuyas bien los bultos, un exceso de carga castigará de manera innecesaria tanto a la amortiguación como el chasis. No lleves más de lo necesario.

Comprueba los niveles de líquido

Que no te de pereza, tómate tu tiempo para revisar el aceite, el refrigerante, el líquido de frenos, etc. de manera regular, ya que mantenerlos en el nivel óptimo te ahorrará muchos problemas.

Cambia el filtro del aire

Otro elemento al que conviene que le eches un ojo. Es clave para que el aire entre limpio al motor y que este pueda hacer la combustión como debe, si no todo el sistema acumulará suciedad y dará problemas.

Compra combustible de calidad

Rellenar el depósito con gasolina o diésel barato puede ser tentador y a corto plazo supone un ahorro para el bolsillo, pero a la larga puede dar problemas. Que el combustible sea de calidad.

Rota los neumáticos

Cambiar los neumáticos de posición (en diagonal) es una práctica recomendada que alarga la vida útil de la goma, ya que se desgastan distintas partes de la rueda.

Repara los “chinazos” del parabrisas

Por pequeña que parezca una grieta, conviene arreglarla cuanto antes, puesto que lo más probable es que crezca y el mal acabe siendo mayor.

No cargues el llavero

Puede parecer una tontería, pero si hay mucho peso y a eso se le suman las vibraciones propias de la conducción, puede hacer que el contacto se averíe.

Toma nota

Conviene que tengas apuntados todos los hitos importantes del coche, como las reparaciones, la revisiones e incluso cada vez que repostes, para comprobar que la autonomía del vehículo no baja, lo que podría significar un problema.

Lava el coche

Tu vehículo está expuesto a multitud de agentes externos que pueden dañar la carrocería: la propia lluvia, heces de animales, barro, la sal de las carreteras heladas… eliminarlos de manera temprana ayudará a conservarla en buen estado.

Busca la sombra

El sol también es perjudicial para la pintura, así que siempre que puedas aparca en sombra.

Limpia el interior

Primero, por higiene, y segundo, porque la suciedad puede acabar incrustándose en la tapicería y luego ser imposible de quitar.

Hidrata la tapicería de piel

La tapicería de piel tiene sus cosas buenas (imagen) y sus cosas malas (fría en invierno, calurosa en verano), pero si la tienes, hidrátala para que no se agriete.

Usa el aire acondicionado en invierno

Aunque parezca contradictorio, servirá como “entrenamiento” para funcionar mejor cuando llegue de nuevo el calor.