Apagar: todas las conexiones son puertas de entrada y de salida. Desconecta el Wi-Fi y el Bluetooth cuando no los uses. Tampoco te olvides de controlar a quién ofreces el servicio Wi-Fi de tu coche.
Ojo con las descargas: el teléfono está asumiendo cada vez más funciones que antes cumplían otros dispositivos. Vigila qué programas y aplicaciones descargas, una de ellas podría ser un caballo de Troya para conseguir el control de tu coche.