Rolls-Royce Camargue
Si unes Rolls-Royce y Pininfarina, lo más probable es que la combinación resulte ganadora, pero no fue así en 1975 con el Camargue. Estaba basado en el Rolls-Royce Silver Shadow, pero no tenía nada de su elegancia ni tampoco de su hermano Bentley T2.
El estilo italiano influenciado por la tendencia angulosa y minimalista de la época tuvo como resultado un coche con muchas aristas y líneas rectas que contrastaban con lo que era habitual en la firma británica. Lo peor era su precio, equivalente a unos 340.000 euros actuales.